21. Tu único enemigo
En muchas ocasiones, la gente viene y me dice: «No puedo salir de mi propio miedo». ¡Escucha, por favor! ¿Por qué no puedes salir? ¡Porque ya te has comprometido con esa negatividad en muchas ocasiones! Por ejemplo, te dices a ti mismo una y otra vez: «Voy a ser destruido. Voy a ser destruido. Y va a suceder de esta manera. Voy a ser un perdedor, perdedor, perdedor». Eso significa que si en cien ocasiones te comprometes contigo mismo, tú vas a ser el perdedor. Luego, claro está, toda tu energía operará únicamente para colmar ese concepto, el compromiso que te diste de ser un perdedor.
Tras repetírtelo cien veces, si un día decides decir: «Soy un ganador», te parecerá una tontería ¡incluso a ti mismo! No creerás en ello. Realizar una afirmación positiva unas cuantas veces no bastará para compensar las cien ocasiones en que declaraste ser un perdedor. Ni siquiera vas a creértelo, porque tu pasado incompleto sigue viviendo en ti. Solo dices: «Soy un ganador» por decir.
A veces, cuando discutes con tu pareja, sabes con seguridad que será ella quien gane la partida, pero para que quede clara tu oposición haces alguna declaración, ¡sabiendo que no obstante perderás la discusión! Eso es lo que te parece cuando intentas convencerte de que eres un ganador ¡después de haberte repetido cien veces que eres un perdedor!
Te digo que aparte de tus propias creencias negativas acerca de ti, ¡careces de otro enemigo en la vida! ¡Comprende esta verdad y libérate! No te estoy enseñando. No te estoy inspirando. No te mando nada. Te pido que hagas esto.
Conozco el espacio de completa positividad, de total positividad. Conozco el espacio, valoro ese espacio. Estoy exactamente del humor del rishi (sabio) védico cuando escribió:
Shrnvantu vishve amrtasya putraaha Vedaahamekan purusham mahaantam
«Oh, Hijos de la Inmortalidad, conozco el camino hacia allí. ¡Despertad y alcanzadla!»
Aparte de tus propias creencias negativas acerca de ti, ¡careces de otro enemigo en la vida! ¡Comprende esta verdad y libérate!