5. Tus deseos se reflejan en los demás
¡Esta es una verdad incluso más mística!
Estamos separados entre nosotros solo al nivel del cuerpo físico. Al profundizar vemos que estamos totalmente conectados y que formamos parte de una única Conciencia universal. Una única masa sin separación.
Alguna parte de ti, que reprimes, que quiere realizarse... es una parte que se asienta en los corazones de los demás y se convierte en su expectativa sobre ti, de manera que esa parte reprimida se realiza. ¡Tu propio deseo se convierte en una expectativa en la otra persona!
En la raíz del mamakara, todos estamos conectados. Así que si suprimes el deseo en un cuerpo, simplemente se manifiesta en otro. Es igual que si estrujas el aire de un lado de un globo. Ese mismo aire irá a parar a otra parte del globo y creará un «bulto» allí.
Así que cuando no estás dispuesto a escuchar a tu propio corazón y expandirte en cierta dirección, el Divino te ayuda creando la misma expectativa en otros, para que puedas expandirte.
Escucha, por favor. Eres tú mismo el que se asienta en la consciencia interior de todo aquel que mantiene expectativas sobre ti, ¡haciendo que ellos mantengan esa expectativa! Alguna de tus palabras, o tu lenguaje corporal, es responsable de que mantengan esa expectativa sobre ti. Consciente o inconscientemente, les has ofrecido un compromiso, del que eres responsable.
Hasta que lo comprendas, protestarás acerca de las expectativas ajenas, como si llevases clavada una espina. La pregunta ¿Por qué, por qué, por qué, por qué, por qué, por qué, por qué? ¡Sonará una y otra vez en tu interior como la sirena de una ambulancia!
Comprenderlo apartará de ti todo el sufrimiento y la agitación que te provoca satisfacer las expectativas ajenas.