Práctica
1) Confecciona una lista de las pequeñas y grandes tentaciones que te siguen como una sombra.
2) Enumera las tentaciones en las que caes con facilidad; también aquellas que puedas superar sin esfuerzo.
3) Descubre qué es lo que te impide exactamente superar una tentación en particular.
11. La raíz de la falta de autenticidad es la idea del placer
¿Por qué tenemos un problema con ser auténticos?
Porque la falta de autenticidad está siempre enraizada en el placer, mientras que la autenticidad ¡está enraizada en la Verdad!
El principio y fin de la falta de autenticidad es el placer. A causa de los recuerdos placenteros surge la falta de autenticidad, y esa falta de autenticidad es la que te empuja hacia el placer. El recuerdo del placer es el viaje hacia la falta de autenticidad. La longitud de la falta de autenticidad es desde el primer recuerdo placentero al siguiente placer. Cada placer se convierte en un recuerdo del que nos alimentamos, y que nos empuja hacia más placeres anticipados en el futuro. Es un círculo vicioso, el círculo de Maya (ilusión).
Si pones fin a cualquiera de ellos, la falta de autenticidad desaparecerá, Maya desaparecerá. Si eliminas la idea de placer tanto de los recuerdos pasados como de la acción futura, la falta de autenticidad se encoje y desaparece.
Cuando justificas tu falta de autenticidad, creas una tergiversación en ese ciclo, ¡convirtiendo la Maya en infinita! Muchos sienten: «¡Dios, La Maya que está frente a mí es enorme, infinita! ¿Cuándo la atravesaré?». Tu falta de autenticidad se torna infinita cuando la retuerces con justificaciones. La palabra sánscrita Maya significa literalmente «lo que no existe». Así que en realidad Maya solo es una ilusión infinita, un cero infinito. Pero cuando justificas una acción falta de autenticidad, creas una tergiversación en el círculo, convirtiendo a Maya en infinita, imposible de atravesar.
Cuando abandonas tanto el recuerdo del placer pasado como la anticipación de placeres futuros, estás rompiendo el círculo y destruyendo a Maya. Cuando dejes de justificar tu falta de autenticidad, ¡el infinito se convertirá en cero! La verdadera renuncia es apartarse de lo que te empuja hacia la falta de autenticidad. Soltar el apego a la falta de autenticidad es la verdadera renuncia.