P: Pero necesitamos una razón para reír. ¿Cómo podemos decidir sencillamente estar de buen humor cuando no encontramos nada gracioso?
Siempre creemos que necesitamos un cómico o un chiste para hacernos reír. Cuando empieces a vivir en el momento presente, tu propia existencia será hermosa y ligera. Tu inspiración y espiración de la respiración, el proceso de los alimentos convirtiéndose en sangre en tu cuerpo, los sucesos sincronizados en la Existencia; todo será una hermosura. Sentirás muchísima dicha y siempre sonreirás y reirás. Todo tu ser rezumará risa y dicha.
Reírse de un chiste está muy bien, pero cuando sintonizas con la Existencia, simplemente disfrutas del gran drama cósmico que tiene lugar y te ríes de todo. No hay espacio para la seriedad ni para el ego. No eres más sólido. Eres poroso y juguetón. Desarrollas una profunda comprensión sobre el juego Existencial y por ello te ríes.
Te das cuenta de que todo el mundo es un intérprete que se ha tomado muy en serio su papel y te ríes de ello. Te ríes ante la forma en que cada uno engaña al otro al interpretar su papel. ¡Te ríes al pensar que interpretas una comedia! Cuando puedes reírte es que te has convertido en el observador, y cuando te has convertido en el observador, estás separado del «yo» y lo «mío»: el ego.
Una anécdota:
En una ocasión hubo una conferencia de monjes budistas para tratar del sentido de la verdadera espiritualidad.
Cada uno de los monjes subió al estrado y ofreció una larga disertación.
Finalmente le tocó el turno de hablar a un monje Zen.
Subió al estrado ¡y simplemente empezó a reírse! Se río y río... desde su ser.
La risa ascendía desde el vientre. Empezó a sacudirse incontrolablemente de risa. Su risa era tan contagiosa que los demás en la sala empezar también a reír, ¡sin ni siquiera saber por qué!
La risa de todos los monjes produjo una enorme onda de energía positiva en la sala.
Los monjes alcanzaron un estado de inmensa elevación.
Su pensamiento quedó hecho añicos y su ser se llenó de dicha.
El monje Zen acabó diciendo: «Esto es verdadera espiritualidad».
La risa es la cualidad espiritual más elevada. ¡Puede conducirte a la iluminación! La risa es la gran energía curativa. Te ríes de tu enfermedad y te curas. La risa es una bella manera de conectar con la energía de la Existencia, que es pura energía curativa.
En nuestros programas de meditación, siempre incluimos risa y danza. ¡Son las formas más fáciles de convertirse en un buda! La danza puede hacerte sencillo y ligero. La danza, como la risa, es otra meditación fácil y agradable. Cuando puedes bailar sin preocupación, te convertirás en la propia danza. La energía brotará entonces de ti.
Sólo puedes danzar sin preocupación si estás liberado de todas tus pseudo identidades. Mientras pienses que eres alguien, no podrás bailar con alegría. La danza es una expresión externa de alegría interior. Y no estoy hablando de la danza programada en la que se sabes qué paso vas a dar a continuación. Estoy hablando de soltar tus pretendidas identidades y sentir la unidad con la Existencia, bailando con esa alegría.
Las personas cohibidas son las egoístas. Les preocupa tanto lo que dirán los demás sobre su manera de bailar que se sientan. Están también en este caso protegiendo su ego y perdiéndose la alegría de la vida.
Al menos de vez en cuando, en casa, escucha algo de música y baila. Simplemente decídete a soltarte. Puede convertirse en una intensa meditación que te lleve más allá de la mente y te transforme de una manera que las palabras no pueden conseguir. Sé natural. Sé original. La gente que comente tu manera de bailar simplemente se pierde la alegría del baile. No te preocupes de esas personas. Disuélvete y conviértete en la propia danza. Risa y danza son las técnicas más fáciles para despojarte del ego y fundirte con la Existencia.