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Soluciones garantizadas Para la lujuria, el miedo, la preocupación…

Es el momento de la autoinvestigación

En este mundo, la gente solo te respeta si has conseguido algo tangible en el mundo exterior. Licenciaturas, títulos de belleza, nombramientos, publicación de informes, saldos bancarios... son los baremos con los que la sociedad te clasifica.

Verás, lo primero de todo es que no necesitas que nadie te evalúe. Confía en tu propia inteligencia y clasifícate a ti mismo.

Pero comprende que en el mundo interior hay mucho que conseguir. Los logros del mundo exterior son incidentales. Te proporcionarán nombre, fama y dinero instantáneos. Pero los auténticos logros tienen lugar en el mundo interior.

Céntrate con una conciencia precisa y participa en actividades del mundo externo, como un loto impoluto en un estanque. Deja que el trabajo en la periferia continúe tranquilo, pero céntrate en tu ser. Entonces podrás moverte mucho mejor en el mundo externo, porque tu inteligencia interior se desarrollará y te orientará.

Entonces, automáticamente dejarás de oscilar dependiendo de los logros en el mundo exterior y sentirás estabilidad y alegría en el centro de tu propio ser. Descubrir tu centro es la única salida de este ciclo de comparar y sentir celos.

¿Cuántos hombres de negocios de éxito se enfrentan a lo que se conoce como depresión del éxito? Han conseguido todo lo que querían. Han realizado sus propios sueños, los prestados también, todo. Pero no se sienten satisfechos. Sigue existiendo un vacío en ellos.

Empiezan a preguntarse por qué corrían tanto. La causa es que lo hicieron sin conciencia, sin detenerse a ofrecerse una cita consigo mismos, sin ningún autoanálisis. El resultado es que cuando dejaron de correr o cuando de repente no pudieron correr más, volvieron a caer en sí mismos y descubrieron que estaban desfasados o indispuestos con su propio ser, y eso es lo que acaba convirtiéndose en «depresión» o «afección».

Cuando caes en la depresión del éxito, puedes recurrir a tres cosas. Una son las drogas: la adicción que llevará a una depresión más profunda. La segunda es el suicidio, que es escapismo. Y la tercera salida es la meditación: buscar interiormente la solución. Los inteligentes toman la tercera salida.

El autoanálisis es la manera de sacarte de esa depresión. El problema radica dentro, mientras que tú buscas la solución fuera. Has abandonado a tu ser durante tanto tiempo que en realidad la depresión que sientes es la llamada del mismo. Por eso una y otra vez, los maestros han proporcionado tantas técnicas para centrarte en tu núcleo interior y funcionar someramente en la periferia.

Cuando se te explica todo esto mientras estás en la cima de tu carrera, no estás dispuesto a prestar atención, porque dispones de la energía suficiente. Una vez que tu energía empieza a disminuir, sientes que algo no funciona. Ese algo es lo que los maestros intentan decirte una y otra vez.

Albert Einstein, el gran físico, se hallaba en su lecho de muerte. A su alrededor estaban reunidas las personas más cercanas.

Una de ellas le preguntó en qué le gustaría renacer en caso de que renaciera.

Todo el mundo esperaba que le dijese que le gustaría nacer como un científico más grande o algo por el estilo.

Einstein contestó: «Si alguna vez tuviera que renacer, me gustaría renacer como fontanero».

Sintió que había conseguido todo lo que podía alcanzar, pero lo que quiso conseguir, no lo había logrado. Dio al mundo grandes verdades pero sentía que toda su vida se había convertido en una mentira.

Verás, en este proceso de comparar y correr, acabas convirtiéndote en una máquina. Gran parte de tus actividades cotidianas se hacen de manera inconsciente. Puedes conducir un coche sin ni siquiera ser consciente de que lo estás haciendo. Te conviertes en una máquina como el coche.

Desde que te cepillas los dientes a primera hora de la mañana hasta que te acuestas, funcionas como un robot programado, sin ninguna conciencia de tu Ser. Eres eficiente en todo lo que haces, sin duda, ¡pero has perdido gran parte de tu humanidad! Te has apartado mucho del propósito de nacer en el planeta Tierra. ¡Te has desconectado de tu ser!

Cuando eres continuamente consciente, no solo puedes hacer cosas de manera eficiente sino también con integridad, con sensación de plenitud, porque tú –el microcosmos– estarás sintonizado con la Existencia –el macrocosmos– y volarás con las raíces en el planeta Tierra. Cuando echas a volar sin raíces, corres el peligro de hacerte daño en cualquier momento. Así que comprende que trabajar con conciencia no solo aumenta tu eficiencia sino que también garantiza que no pierdas de vista el propósito de tu ser.