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Soluciones garantizadas Para la lujuria, el miedo, la preocupación…

P: Mientras seguimos con el tema de los rituales, ¿puede por favor decirnos algo sobre el camino de los rituales y el de la meditación?

Cuando decides seguir el camino ritualista, el compromiso y la sinceridad deben convertirse en tus claves maestras. Así que hazlo con la mayor sinceridad. Entonces también se convierte en espiritualidad. En la actualidad, existen cientos de maneras de llevar a cabo la veneración ritualista. No debe confundirte decidir cuál sigues. Decide seguir cualquiera de ellos y hazlo con dedicación. La dedicación es lo que te proporciona el beneficio, no el ritual en sí mismo.

Tampoco has de esperar resultados instantáneos. Hoy en día, todo el mundo quiere resultados instantáneos, como ocurre con el té y el café instantáneos. La mayoría de nosotros siente que las plegarias de los demás son atendidas con mayor rapidez que las nuestras y por ello podríamos cambiar nuestro tipo de devoción por el suyo. ¡Cuánta comparación incluso en la devoción! Haz lo que estés haciendo con dedicación y con fe, y deja el resto abierto. Las cosas sucederán automáticamente.

La aspiración final de cualquier religión o ritual es sintonizar con la Existencia. Los rituales no son una transacción para sobornar a los Dioses.

Recuerdo una anécdota:

Tres hombres emprendieron un negocio juntos. Decidieron incluir a Dios como socio. Acordaron que de cualquier beneficio que obtuvieran, le darían el uno por ciento a Dios. Empezaron el negocio y lograron elevados e inesperados beneficios. Luego llegó el problema: ¿por qué darle tanto a Dios?

Cada uno de ellos ofreció su sugerencia.

El primero dijo: «Muy bien, dibujemos un círculo y echemos dentro todo el dinero. Lo que quede dentro del círculo será la parte de Dios y lo que caiga fuera será lo nuestro».

El segundo dijo: «No. Tengo una idea mejor. Trazaremos un círculo enorme y echaremos todo el dinero dentro. Lo que caiga dentro será nuestro y lo que caiga fuera para Dios».

El tercer hombre dijo: «Miren, Dios está encima de nosotros. Así que tiremos todo el dinero hacia arriba. Que agarre lo que quiera. ¡Lo que caiga será nuestro!».

Mientras queremos algo, sobornamos a Dios. En cuanto lo obtenemos, ¡le abandonamos hasta el siguiente anhelo! Así es como nos enseñan a funcionar.

Sea como fuere, y retomando el tema de los rituales, hay algo definido en ellos. Están estructurados y sabes exactamente cuándo empezarán, cuándo acabarán, dónde los llevarás a cabo, por qué los haces, etc. Con los rituales, te metes en ellos y sales siendo la misma persona. Todo el proceso conlleva mucha seguridad. Por eso se han extendido tanto. Cualquier cosa definitiva se extiende.

¿Pero qué sucede en la meditación? En primer lugar, la meditación parece demasiado simple como para producir beneficios si se la compara con los rituales. La gente siempre me pregunta por qué realizo rituales en el ashram. Y yo les contesto: «Si le digo a la gente que venga tranquilamente al ashram, se siente bajo el baniano y medite –lo cierto es que bastaría con eso–, no me escucharía».

Si no estuviera el templo, si no viesen a las divinidades allí, probablemente ¡solo yo me sentaría bajo el baniano y meditaría!

Para que la gente dé el primer paso en su viaje interior, debo mostrarles algunas de las cosas que existen en sus mentes. He de hablar su lenguaje.

Estarían encantados de ver a la divinidad Dakshinamurthy bajo el baniano, aunque sean totalmente inconscientes del campo de energía existente alrededor del baniano incluso en ausencia de la divinidad Dakshinamurthy. Ese baniano es pura energía viva. Su silencio es un silencio vibrante. Basta con sentarte en meditación debajo de él. No hay que hacer nada complicado. Cada hoja y ramita hablan por sí mismas.

Pues sí, cuando continúas venerando imágenes, has de hacerte cada vez más consciente de la tremenda presencia de la Existencia con la que intentas conectar a través de la imagen. Luego empezarás automáticamente a ver a Dios en todas partes. Comprenderás que no solo el ídolo está preñado con la presencia de Dios, sino toda la creación. Luego podrás empezar a relacionarte con toda la Existencia.

En el caso de la meditación, si la emprendes con sinceridad, el resultado no será definitivo. Puede tener lugar un cambio de personalidad. ¡Podrías aflorar como una persona diferente y eso se percibe como un gran riesgo! La transformación da comienzo. Esta transformación es lo que estás realmente buscando, pero cuando sucede te asustas.

Te sientes cómodo en la seguridad de los rituales. Estos se convierten en una parte de tu rutina cotidiana.

Cuando meditas, tu conciencia aumenta y cuando eso sucede, la muralla que has imaginado a tu alrededor, y que en realidad ha sido levantada por la sociedad, se disuelve lentamente y te sientes rebelde, no contra la sociedad, sino contra tu propio estado inconsciente e ignorante. Esta rebelión hace que indagues más en su causa y eso te abre a otras vías potenciales.

Así es como profundizas cada vez más en un espacio en el que no habías entrado antes; un espacio que la sociedad ni siquiera conoce; un espacio que ha estado siempre en tu interior pero cerrado; un espacio para el que llevas buscando la llave inconscientemente desde siempre. Cuando encuentras ese espacio, ¡es que has llegado!

Es como esto:

Una vaca está atada con una cuerda de unos cuantos metros que le permite moverse en un radio limitado.

Se mueve y se hace consciente y madura a través de su inteligencia.

Entonces, la cuerda se suelta un poco, ofreciéndole unos cuantos metros más para que amplíe su radio.

Así que sigue dando vueltas y se hace más inteligente, y se le da un poco más de cuerda para que deambule por ahí.

Dependiendo del desarrollo de la inteligencia de la vaca y de su conciencia, ¡podría, con el paso del tiempo, incluso llegar a ser liberada!

Lo mismo sucede con el ser humano. Cuanto más se desarrolla su conciencia, de más libertad disfruta, continuando el ciclo.