KAILASA Library/Soluciones garantizadas Para la lujuria, el miedo, la preocupación…/¡No!Sign in
Soluciones garantizadas Para la lujuria, el miedo, la preocupación…

¡No!

Incluso la palabra aceptar conlleva una sensación de condena. Cuando pronuncias las palabras «aceptarla con todos sus defectos», suena a queja silenciosa. Es como decir: «Qué le vamos a hacer, hay que vivir con ello». ¡No! Te digo que acojas a la otra persona en tu vida, tal y como es. Existe una diferencia entre aceptar y acoger. Aceptar es como llegar a un compromiso. Acoger es abrir tu ser a la otra persona sin expectativas, incondicionalmente.

La creación entera es un regalo que te hace la Existencia. Recíbelo con agradecimiento y humildad. Cuando es así, se te abre la tremenda energía del chakra muladhara. Despertar este chakra es entrar en contacto con una fuente de energía perenne. La tremenda energía encerrada en la imaginación, las expectativas y la codicia puede estar disponible para la creatividad, los negocios, la vida ¡y la realidad!

Y no solo eso, puedes descubrir que tu casa se ha convertido en un kshetra, un santuario de paz. Nuestros hogares están destinados a ser dharmakshetras –moradas de rectitud–, pero se han convertido en kurukshetras, ¡moradas de guerra! ¿Y por qué? Porque no dejamos de modelar a los seres humanos. Si cincelamos ídolos o madera, podemos obtener hermosas formas y muebles, pero si cincelamos seres humanos, solo provocamos sufrimiento.

Un hombre me preguntó: «Swamiji, ¿puede por favor decirme una manera de conectar con la Devi de dieciocho manos?».

Le dije: «En primer lugar intentas conectar con tu esposa de dos manos ¡y luego ya veremos cómo establecer una conexión con la Devi de dieciocho manos!».

Llegó otro hombre que me pidió bendiciones para un divorcio.

Le dije que yo bendecía matrimonios pero no divorcios.

Le pregunté cuál era el problema y si podía solucionarlo.

Me dijo: «Swamiji, esta mañana pedí un café. Mi mujer trajo el café con tanta premura que lo derramó sobre mi ropa».

Me dejó pasmado y le dije que el incidente parecía demasiado trivial para pedir el divorcio.

Siguió contando: «Swamiji, no sabe usted. Hoy me ha derramado el café, mañana me tirará ácido».

Me quedé de una pieza. Le dije: «Ayyah, ¿por qué quiere pasar del café al ácido sin razón? Todo lo que su mujer hizo fue derramar el café fruto de la rabia y la premura. Pero en cualquier caso, ¡ella será la que acabe lavando la ropa!».

El hombre continuó: «Swamiji, en las bodas hay una costumbre en la que se utilizan tres vasijas de agua y la pareja han de meter las manos en las tres e intentar encontrar el anillo que se ha depositado en una de ellas. ¡Ya entonces, en nuestra boda, me arañó la mano con las uñas!».

A fin de disminuir la distancia entre la pareja, en las bodas hindúes se participa en esos juegos. ¡Y aquel hombre llevaba diez años recordando incidentes triviales!

Le pregunté: «Ayyah, ¿cómo va a vivir alguien con usted si mantiene ese registro casi policial?».

Ya ves que hacemos dos cosas: una es, ofrecer argumentos y buscar una opinión, mientras que la segunda es formar una opinión y luego buscar argumentos para apoyarla. La segunda es lo que hacemos el 99% de las veces.

Son muchas las cosas que suceden a nuestro alrededor pero solo registramos lo que queremos registrar, nunca lo que sucede realmente. A causa de ello nos alejamos de la realidad. La realidad existe continuamente pero nosotros solo vemos lo que queremos ver. En el matrimonio, durante los primeros meses, el hombre o la mujer se hace una idea acerca de su pareja y a partir de ahí, haga el otro lo que haga, todo lo juzgará desde el punto de vista inicial. Buscan y recopilan argumentos para mantener su opinión.

Por eso, si decides que tu mujer está loca, siempre te parecerá loca, haga lo que haga. Si decides que tu esposo es del tipo controlador, siempre te lo parecerá, haga lo que haga.

Si haces eso nunca podrás ver los aspectos reales de tu pareja; solo verás aquellos que alimenten tu opinión. Por eso, cuando sientes hambre, solo ves restaurantes por la calle. De la misma manera, ¿qué hacemos antes de matar a un perro? Decimos que está rabioso y luego lo matamos.

Abandona esa actitud. Solo entonces podrás descubrir cierta frescura de todas las personas y cosas que encuentres.

Una anécdota:

Un hombre entró en una comisaría de policía para denunciar que su esposa llevaba tres horas desaparecida.

El policía le preguntó: «¿Puede decirme algo sobre su altura, peso, etc.?».

El hombre dijo: «¡Vaya, pues no lo sé!».

El policía insistió: «¿Qué llevaba puesto cuando salió de casa?».

El hombre dijo: «No me fijé. Pero espere, se llevó al perro. Eso sí que lo sé».

El policía continuó: «¿Qué tipo de perro?».

El hombre contestó: «Un dálmata con motas grises en vez de negras; pesa unos 23 kilos y tiene la cola blanca, sin motas; lleva un collar marrón y una cadena plateada. Se llama Spot».

El policía dijo: «Con eso bastará. ¡Les encontraremos!».

Un marido y una esposa viven con cierta frescura probablemente durante unos meses tras la boda. En esos pocos meses recopilan opiniones sobre el otro. A continuación, ya dejan de relacionarse entre sí. En realidad ya no ven a la otra persona. Se relacionan con sus opiniones, eso es todo.

El marido se relaciona con las opiniones que ha ido creando acerca de su esposa y su esposa hace lo propio con las opiniones que ha ido reuniendo acerca de su esposo. ¡El marido de verdad y la esposa de verdad son distintos! Así que de repente en casa viven cuatro personas.

Seamos honestos. ¿Cuánto hace que miraste a los ojos a tu esposo o esposa y hablaste con él o con ella? Estoy seguro de que hace mucho. Y tenemos la sensación de que al principio fue una época dorada y que ahora la vida es aburrida. Si te fijas de verdad, te darás cuenta de que lo que la hace aburrida es tu actitud.

No dejas espacio para que una persona evolucione. Tienes prisa por etiquetarlas. No quieres aceptar ninguna novedad en ellas. Te digo que has dejado de ver a tu esposa o esposo al cabo de unos pocos años de matrimonio porque te conformas con relacionarte con tu imagen de ellos.

¿Qué pasará? Acabarás como ese hombre, que ¡desconoce cualquier detalle acerca de su esposa! Desconocer detalles de la propia esposa es un problema muy superficial. Lo que trato de expresar es una comprensión más profunda. En realidad te estás apartando, no estás entendiendo a la persona con la que vives. Vives con tu idea acerca de esa persona.

Decide, al menos durante 24 horas, que vas a ver a tu esposa o marido como si los vieses por primera vez.

Acepta cada una de sus palabras o sus actos con frescura e inocencia, sin extraer consecuencias. Siente cariño en ti hacia esa persona. Aunque diga cosas que te provoquen, escúchalo con conciencia y responde de manera serena y cariñosa, en lugar de con las reticencias habituales. Observarás que te abres a nuevas posibilidades para ambos; estarás proporcionando a ambos un nuevo espacio en que relacionaros.

De repente te das cuenta de que lo que hacía que todo pareciese lamentable era tu actitud. Desde luego que puedes decir que la otra persona también debería corresponder. Cuentas con el poder de transformarte a ti mismo y a los demás. Basta con un pequeño ajuste en tu configuración mental. Cuando decides cambiar, automáticamente la otra persona también cambia sus maneras.

Una anécdota:

Un día que un hombre pasaba junto a un cementerio, escuchó un fuerte grito procedente del interior.

Se sintió obligado a detenerse y comprobar si podía ser de ayuda.

Entró y vio a un hombre que lloraba desconsoladamente cerca de una tumba.

No dejaba de repetir: «¿Por qué has tenido que irte? ¿Por qué has tenido que irte?».

El hombre se sintió muy triste ante ese sufrimiento, así que se acercó y le preguntó: «Perdone, ¿se trata de su esposa?».

El hombre contestó: «No. Es su primer esposo».

Las relaciones se convierten en un trauma a causa de la existencia de un pronunciado abismo entre la propia imaginación y la realidad. Y lo que es todavía peor: la gente pasa de una relación a la siguiente creyendo que la nueva se ajustará a su imaginación. Durante un tiempo parece funcionar hasta que descubren que también falta algo y entonces pasan a otra. Nunca se les ocurre pensar que no hay nada malo en la otra persona.

En la actualidad se está haciendo cada vez más difícil que los jóvenes se toleren y los matrimonios se rompen con facilidad. Es una pena observarlo. Es necesario un despertar. Solo una profunda comprensión puede provocar ese tipo de despertar.

Si lees todas las historias de amor escritas hasta ahora, descubrirás que en realidad en ninguna estuvieron el hombre y la mujer juntos a tiempo completo a nivel práctico.

En una historia sobre amantes eternos escrita por Rabindranath Tagore, el héroe y la heroína deciden vivir como amantes eternos a ambas orillas del río Ganges. De vez en cuando toman un bote, pasan un tiempo juntos y luego cada uno regresa a su orilla.

De este modo, claro está, durante el tiempo que compartan siempre estarán en paz. Cada vez que se reúnan existirá una atmósfera de frescura, porque sabrán que estarán juntos solo durante unas pocas horas: ¡ese momento se torna muy preciado!

Todos los amantes eternos, sean Romeo y Julieta, Laila y Majnu o Ambikapathi y Amaravathi, ¡nunca vivieron juntos!

El problema radica en que ¡carecen de banda sonora! Cuando miras historias de amor en la televisión, siempre van acompañadas de banda sonora, y por ello entras con facilidad en un mundo de fantasía. Todas las escenas que presencias, sobre todo las amorosas, van acompañadas de banda sonora. Esa es la razón de que te gusten tanto. Te fascina totalmente la atmósfera creada en la caja del televisor.

Pero en la vida real buscas la música ¡sin encontrarla! Pero si descubres esa música en tu interior, entonces no tendrás que buscarla fuera. Descubrirla en ti mismo no es más que crear el hermoso espacio interior en el que todo se experimenta como una parte maravillosa de la Existencia.

Recuerda que tu marido o esposa es una creación de Dios. ¡Tu propia creación no puede competir con la creación de Dios! ¡Su creación es la que acabará ganando!

Hoy en día, en la sociedad hay mucha pornografía, fantasía, ensoñaciones y perversiones. La gente ha empezado a buscar pobres sustitutos para satisfacer sus fantasías. La pornografía no satisface la vida sexual: crea más fantasías y perversión, nada más. Pero esa compulsión fantasiosa existe. Entiende una cosa: a menos que seas débil, nada se convertirá en una compulsión para ti. Cuando eres fuerte, puedes dejar de lado cualquier cosa.

(Una mujer comparte sus opiniones) Swamiji, nos pide que seamos como somos. ¿Pero cómo podemos vivir en sociedad tal como somos? Creo que hemos de cambiar de acuerdo con la familia, con la sociedad.

Sí, todo el mundo se enfrenta a ese problema a nivel práctico. Estás diciendo: «Swamiji, he de actuar según el otro». Y yo te pregunto, ¿por qué no asegurarte también de que los demás actúan de acuerdo contigo? Es cierto, en sociedad dependemos unos de otros. No hay otro modo.

Pero hay que tener muy claros los límites.

¡Sé independientemente dependiente!

Ten muy claro cuál es tu espacio y cuál es el del otro. Intenta enriquecer todo lo posible tu propia vida, sin perturbar a los demás.

P: ¿Es posible abrir el chakra muladhara de otra persona, para que abandone sus expectativas?

¿Y cómo lo harías? Solo puedes asegurarte de abandonar tus propias expectativas, de manera que de cuatro personas compartiendo una pasas, ¡paséis a ser tres!

¿Cómo cambiar a otra persona...? En la actualidad, los consejeros matrimoniales llegan incluso ¡a sugerir el hipnotismo!

El otro día leí sobre un caso en que una mujer quería rebajar los niveles de cólera de su esposo. Leí que la Universidad de Chicago realizó un experimento en una ocasión en el que implantaron electrodos en el cerebro de una persona para controlar su cólera por completo. Cuando pidieron voluntarios que participasen en sus estudios, parece que ¡cientos de mujeres obligaron a presentarse a sus maridos!

Tras el experimento, algunas mujeres volvieron a la universidad y dijeron: «Por favor, quítenle los electrodos. ¡Quiero que me devuelvan a mi marido de siempre! ¡Quiero de vuelta a mi antiguo marido iracundo!». Cuando los investigadores preguntaron cómo así, ellas contestaron: «¡La vida ha perdido su salsa! No hay interacción a menos que nos peleemos. ¡No me hace ni caso!».

¡Todo el mundo necesita atención! Los psicólogos behavioristas dicen que una persona normal puede sobrevivir sin alimento hasta 90 días, pero sin atención por parte de los demás, ¡solo 14! Se volvería loca.

Lo que ha pasado es que nos hemos olvidado de cómo amarnos y cuidarnos. ¡El amor es un lenguaje olvidado! ¡Así que la única interacción y atención que podemos esperar es pelearnos entre nosotros»

Creo que incluso las personas aquí sentadas y que se quejan de que sus maridos o esposas no son espirituales... Si sus parejas se volviesen espirituales, ¡volverían a quejarse y a decir que querrían de vuelta a sus parejas tal y como eran antes!