Part 3: Guaranteed Solutions - For Lust Fear Worry...
Preocuparse puede hacer que asumas un montón de falsas suposiciones. Por ejemplo, cuando tu hijo llega a casa tarde un día, asumes que probablemente habrá estado frecuentando malas compañías y que por eso llega tarde. Eso se convierte en un argumento grabado en tu interior. La próxima vez, aunque llegue a casa tarde al haberse alargado las clases, la grabación volverá a aparecer y le acusarás.
Tu hijo no solo se sentirá frustrado sino que incluso puede que se porte mal a propósito solo para desafiarte. Has de comprender que todo el mundo está evolucionando y es fluido y que si te quedas en tu propio marco referencial, haciendo caso a tu propia imaginación, no llegarás a ningún sitio.
Vivir con imaginación es fácil. Pero mira lo que te digo: el 98% de lo que crees es falso. Te darás cuenta de que entre ti mismo y la otra persona hay una enorme pantalla. Si te pones gafas con cristales verdes, verás el mundo verde.
Mohammed Nabi dice: «Cuando observas el mundo como algo, ese algo eres Tú». Vienes a quejarte ante mí de alguien y me cuentas que estás preocupado y que por eso me lo dices, pero en realidad tu mente es transparente porque ves las cosas solo como quieres verlas, nunca como son. Cuando solo ves lo que quieres ver, te pierdes muchas cosas.
Deja que te cuente algo que sucedió de verdad:
Hace unos años, yo solía desplazarme con el mismo chófer desde el ashram al centro de Bangalore.
Un día quise ir a una calle concreta y le di la dirección a chófer, haciendo referencia a una mezquita que estaba cerca de la calle.
Afirmó que allí no había ninguna mezquita.
Intenté recordarle un famoso hotel cercano a la mezquita, pero tampoco lo reconoció.
Finalmente le dije que en aquel lugar había un templo dedicado a Hanuman.
Su rostro se iluminó de inmediato: lo reconocía.
Así que llegamos a la calle y le enseñé la mezquita, ¡que estaba justo al lado del templo y era cinco veces más grande!
Se quedó pasmado.
Era un hinduista tan acérrimo que en todos esos meses nunca había reparado en la mezquita.
No mantengas un único marco mental
Piensa en un río: cuando metes la pierna en el río la primera vez y la sacas y la vuelves a meter una segunda vez, ¿es el mismo río? ¡No! El río ha cambiado de cara; ya no está allí la misma agua; el agua dulce ha discurrido, ¿no es así?
Así que no te esfuerces en identificarte con algo: la vida no hace sino cambiar. A causa de tu estrecha gama de creencias, tu desarrollo espiritual queda frenado. Eres como un caballo que cuenta con un ángulo de visión limitado del camino que tiene por delante. En la vida se necesita una perspectiva amplia.
Nuestros progenitores nos alimentaron, pero no nos dieron la lengua para saborearlo. Experimentar este mundo con alegría depende de nosotros. La alegría radica en la manera en que lo experimentas, no en los objetos del mundo exterior. Has de entenderlo claramente. Tu configuración mental es lo que hace que tu vida sea dichosa o miserable.
Cuando tienes una configuración mental limpia, no has de preocuparte. Solo cuando estás confuso a causa de complejos patrones de pensamiento y palabras, acabarás preocupado. Así que no dejo de decir a la gente: cuando no estás seguro de ti mismo, ¡te preocupas acerca de dónde están los planetas! Empezarás analizando qué planeta está situado en tal lugar y cómo eso te afecta a ti. Realmente, el problema es que tú no estás centrado.
Trabaja en tu mente cuando dispongas de tiempo. Mira hacia dentro y haz limpieza. Después de todo, estás con tu mente las 24 horas del día, ¿a que sí?
He visto a gente que cuida con esmero sus casas. Utilizan el aspirador y limpian la alfombra ¡hasta que le hacen un agujero! ¿Y qué tal si limpiases la casa en la que vives las 24 horas: tu mente? Estás en ella las 24 horas del día. Participa en todos tus pensamientos y acciones.
Utiliza el Vasstu Shastra, Fenshui, etc., todas ellas ciencias para mantener el espacio interior de tu casa en una condición pura y energetizada. Pero resulta que no acabas de captar algo: necesitas energetizar continuamente tu casa porque tú la estás contaminando con tu negatividad.
Cuando contaminas el espacio en tu casa con pensamientos negativos colectivos, con tus preocupaciones, el espacio empieza a devolverte esos mismos pensamientos negativos. En el momento en que entras en casa quedas atrapado en un círculo vicioso de negatividad.
¿Cuántas veces han sentido que te encuentras estupendamente hasta que entras en casa? En el momento en que entras te sientes presa de una fuerza de familiares patrones negativos de pensamiento. No se trata de nada más que de tus propios pensamientos con los que has llenado la casa. ¿Qué puedes hacer? Puedes llamar a un experto en Vasstu shastra para que cambie la disposición de la casa, o llamar al sacerdote del templo para que realice algún ritual de fuego y purifique la casa, o bien puedes aplicar principios de Feng shui.
Cuando esas cosas se hacen con sinceridad, sin duda resultan útiles. Pero has de entender una cosa: solo son métodos suplementarios. Lo que realmente toca es limpiarte a ti mismo e irradiar una configuración mental dichosa, de manera que el espacio en que vives irradie eso de manera automática.
A un hombre le preguntaron la diferencia entre su pasado y su presente.
Contestó: «Antes solía sentarme en el suelo, en una estera, y comer. Ahora me siento a la mesa».
Ya lo ves, en el pasado y en el presente, su boca es la misma. Si en ti no tiene lugar un cambio radical, tu vida parecerá así de diferente. Igual que la belleza radica en los ojos del espectador, el sabor está en la lengua que lo experimenta. Tu configuración mental define el sabor de tu vida.
Muy a menudo, sabemos que necesitamos cambiar pero por alguna razón volvemos a retroceder cómodamente a nuestra configuración actual. Volvemos a quedar atrapados en la misma rueda. Una parte de nosotros nos dice que necesitamos cambiar y la otra se desliza inconscientemente hacia los patrones familiares. Aunque se te presenten numerosas oportunidades de cambiar, te sientes cómodo en tu estado presente y eliges seguir ahí.
Ayuda a tus hijos también
Vives con una configuración mental sólida entraña un grave peligro: es posible que tus hijos se impregnen de ella.
Recuerdo un chiste:
Un marido y su esposa eran carteristas de profesión.
Solían hablar de que si tuvieran un hijo les beneficiaría mucho.
Así que no tardaron en tenerlo.
Sin embargo, el recién nacido llegó con la mano derecha cerrada con mucha fuerza. No pudieron conseguir que la abriese.
El doctor asignado al caso intentó todo tipo de cosas y finalmente se quitó la cadena de oro y la balanceó frente a los ojos del niño.
El bebé abrió poco a poco la mano ¡y dentro de ella apareció el anillo de boda de la comadrona!
Es solo un chiste, pero comprende que siendo padre es posible que traspases tu configuración mental a tus hijos. Así que estate siempre muy atento y trabaja en tu conciencia, ponte a limpiar la cháchara interior y el marco referencial interior.
Siempre intentamos controlar a los hijos y convertirlos en marionetas. Los niños son energía salvaje. Lo que hacemos en intentar encajonar esa energía para poder manejarla.
Una anécdota:
Dos perros caminaban por una calle. El primero dijo: «Me llamo Sandy. ¿Y tú?». El segundo se lo pensó un rato y contestó: «Creo que el mío es No, No Roger».
El dueño del perro debía estar siempre diciéndole: «No, no Roger», ¡hiciera el perro lo que hiciera! El perro incluso empezó a creer que se llamaba ¡No, no Roger! Igual que el perro, los niños también empiezan absorbiendo y aprendiendo a partir de nuestras palabras y lenguaje corporal. Cuando son muy pequeños, se remiten subconscientemente a nuestras palabras y actos y los dan por ciertos. Así que cuando estés con niños has de estar incluso más atento, intentando mantener viva su inteligencia en lugar de controlarlos ciegamente.
Es lo que las madres no dejan de hacer. Por ejemplo, si llueve, la madre dirá a los niños que se metan en casa porque pudieran resfriarse. Si lo haces unas cuantas veces, automáticamente el niño pensará en un resfriado cuando vea llover. Aunque se trate de una llovizna ligera, el niño empezará a sorberse los mocos, como si fuera a resfriarse.
En realidad, el cuerpo humano cuenta con el sistema inmunitario más inteligente y autocorrector. Pero por alguna razón, preferimos confiar en nuestra mente en lugar de en la inteligencia inherente del cuerpo. Ahí empiezan los problemas y todas nuestras preocupaciones.
Una anécdota:
Un padre camello le explicaba a su hijo camello la estructura corporal de su especie.
Le decía: «¿Ya sabes, tenemos jorobas en el cuerpo para almacenar agua para unos cuantos días mientras estamos en el desierto?».
El hijo preguntó: «¿Por qué tenemos las pestañas tan largas?».
El padre respondió: «Para protegernos los ojos de las tormentas de arena».
Entonces el hijo preguntó: «¿Por qué tenemos pies tan bulbosos?». Y el padre dijo: «Para viajar con más rapidez por el desierto». «Papá –dijo el hijo–, ¿entonces qué estamos haciendo en este zoológico?».
Ya ves, ¡nuestro cuerpo ha sido diseñado de maravilla! Si le permitiésemos funcionar siguiendo su inteligencia natural, estaría bien. En el momento en que le impones condicionamientos, el cuerpo empieza a experimentar dificultades.
En el Himalaya, los sadhus, los mendicantes itinerantes, viven en cuevas. Son la gente más sana del mundo. Llueva, haga sol o nieve, ellos continúan vivos; sus cuerpos se ajustan por sí mismos a las condiciones imperantes. Solo hemos de confiar en la naturaleza y en nuestro propio sistema inmunitario. Pero por alguna razón, no dejamos de imponer nuestras preocupaciones y nuestra configuración mental al cuerpo. Esa es la causa de fondo de todas nuestras enfermedades.