24. «No pasa nada» ¡SÍ que pasa!
¿En cuántas ocasiones te has impedido a ti mismo alcanzar tu máximo potencial a causa de la actitud de «No pasa nada»?
«No pasa nada» ¡son las palabras que pueden arruinarte la vida! No pasa nada si hoy me salto mi práctica de tenis... No pasa nada si me como un bombón más... No pasa nada si la engaño por una vez... No pasa nada si paso por alto un único voto espiritual... Hasta que finalmente, un día, todo vale.
¡No creas que empezarás cometiendo grandes delitos! La pérdida de autenticidad siempre empieza con un pequeño «no pasa nada». La inconsciencia penetra en tu sistema únicamente a través de pequeñas acciones. Swami Brahmananda, uno de los grandes discípulos de Sri Ramakrishna, le pidió a un joven monje que dejase el monasterio simplemente ¡a causa de la manera inconsciente en que le vio pelar patatas en la cocina del ashram! Sannyas (la vida monástica) requiere del más elevado grado de integridad, porque una vez que tomas sannyas, te haces responsable por todo el mundo.
Aunque te dé la impresión de que haces lo que quieres cuando dices: «No pasa nada», sé consciente de que se trata de un estado de impotencia. No desempeñarte al máximo ¡ciertamente no es poder! Y nunca confíes en las decisiones que tomas cuando te sientes impotente. Aunque te sientas impotente, puedes causarte daños irreparables, que tal vez cueste años subsanar, y eso si no desaparece incluso la voluntad de subsanarlos.
«No pasa nada» es la hormiga blanca que devorará tu integridad y te destruirá sin que ni siquiera te des cuenta. Al cabo de cierto tiempo, esa actitud se instalará en ti e incluso te olvidarás de que vives en con falta de integridad. El poder de la falta de autenticidad es tal que al cabo de dos días te hace olvidar que eres insincero. Lo olvidas con tanta facilidad porque recordarlo resulta muy doloroso.
¡Nunca creas que un poco de falta de autenticidad está bien! Por lo general mantienes un poco de falta de autenticidad en reserva, convenciéndote a ti mismo de que SOLO la utilizarás en una situación extrema, cuando carezca de alternativa. Eso es como guardar un poco de veneno en un rincón de tu casa, ¡pues pudieras necesitarlo al cabo de dos o cinco años!
¡No! Afirma con claridad que no permitirás que «está bien» destruya tus posibilidades. ¡El post mortem carece de utilidad en tu vida! Haz futuro mortem; echa de tu espacio interior la actitud «está bien» antes de que te destruya.