Contemplación
Lo que te limita es la resistencia a tu propia expansión.
23. ¿Qué es lo que lo impide?
Un día, un joven rezaba a Dios: «Dios, por favor, ¡haz que me toque la lotería!».
Esa noche se acostó lleno de esperanza, pero a la mañana siguiente no sucedió nada.
La siguiente noche volvió a rezar: «Dios, por favor, bendíceme para que me toque la lotería».
A la mañana siguiente tampoco sucedió nada.
Esa misma noche, rezó: «Dios, por favor, deja que me toque la lotería, ¡te lo ruego!», lloró amargamente.
A la mañana siguiente no sucedió nada.
¡Y así continuó durante 60 años!
El hombre reza, reza que te reza, pero nunca le toca la lotería.
Finalmente, un día, cuando ya tenía más de 70 años, se halló en su lecho de muerte.
Ese día le gritó a Dios de veras, pidiéndole que se le apareciese.
Así que Dios se le aparece y le pregunta: «Querido hijo, ¿qué quieres?».
El hombre dice: «Dios, siempre te he pedido que me ayudases a que me tocase la lotería, ¡pero nunca lo hiciste!».
Dios dijo: «Hijo mío, ¡siempre estuve dispuesto a hacerlo! ¿Pero por qué nunca compraste un boleto?».
Escucha: ¡la expansión es posible cuando estás dispuesto a estirarte un poco por ella!
En muchas, muchas ocasiones, mantenemos nuestra ignorancia como un obstáculo, agarrándonos a nuestra ignorancia y pereza y continuamos esperando que los milagros ocurran en nuestra vida. Esperar que sea el otro el que se estire, sin hacerlo nosotros, no es más que violencia. Estirarte al máximo y esperar lo mismo de la vida es Autenticidad.
Ejercicio
1) Describe diez situaciones en tu vida en la que te amargaste por no conseguir algo que querías.
2) Regresa a esas situaciones y observa honradamente en cuál de esas situaciones NO hiciste todo lo que estaba en tu mano para que sucediese.
3) Completa con ese patrón de pereza y falta de autenticidad.