3. La integridad no solo radica en los actos
¡La integridad no solo tiene que ver con tus actos!
Por ejemplo, llegar a la hora al trabajo cada día, o llegar a tiempo al satsang matinal... Todo eso está muy bien, desde luego, pero la integridad es mucho más y es mucho más profunda que eso. Llegar a tiempo no es integridad. Es un efecto secundario de la misma. Tu propio pensamiento debe ser integridad. Te digo que una persona que viva en la integridad siempre llegará a la hora, ¡porque la puntualidad no es más que un efecto secundario de la integridad!
Si piensas con integridad, estás en el espacio de unclutching, liberándote continuamente de patrones mentales negativos que tú creaste y con los que sufres. La integridad ha de practicarse continuamente. Tu propia interiorización —tu manana— ha de ser integridad constante.
A lo largo del día de hoy intenta pensar continuamente con integridad. Eso significa ser muy consciente de las palabras que te dices a ti mismo y a los demás, y de las consecuencias de dichas palabras. Recuerda: a fin de permanecer en la integridad, has de satisfacer los compromisos que aceptaste contigo mismo, ¡y con los demás! Has de vivirlos como si tu vida dependiese de cumplirlos. ¡Y así es! Has de tenerlo muy claro. Así que piensa únicamente en una forma que te permita cumplir las palabras que te diste a ti mismo y a quienes te rodean. Crea un espacio de integridad en tu interior de esa manera. Crea constantemente ese entorno, esa atmósfera de integridad, en tu interior.
Actividad
En la actividad anterior tomaste nota de todos los compromisos adquiridos contigo mismo. Ahora, hazte consciente de todos los compromisos NO cumplidos. Observa cómo podrías haberlos cumplido en lugar de dejar de hacerlo.