IV - El arte de escuchar
Primero escucha.
La gente no cuenta con un lugar para vaciarse. Nadie escucha en el planeta Tierra. Entiende que nadie está escuchando. Y aunque pagues a psiquiatras para que te escuchen, no escuchan completamente. Así que primero escucha. Solo escucha. Escuchar ES Dios.
1. ¿Estás escuchando ahora?
¡Escucha!
¿Cuándo fue la última vez que escuchaste a alguien?
¿Cuándo fue la última vez que alguien te escuchó?
Cuánto se habla en el mundo.
¿Pero hay alguien que escuche?
Si observas detenidamente ves que hay gente hablando por todo el mundo.
Todo el mundo está muy ocupado hablando.
En cualquier conversación ambas partes hablan a la vez, o están esperando para hablar.
¡No te creas que escuchas cuando el otro habla!
¡No! Solo estás utilizando el intervalo para preparar tu próxima declaración.
Hemos inventado aparatos cada vez mejores para comunicarnos, pero nos hemos olvidado de escucharnos.
2. ¡Desesperado por escuchar!
¿Por qué estás siempre desesperado por hablar?
¡Desespérate por escuchar!
Escuchar. ¡Qué potente herramienta de transformación!
Escuchar es la única manera de recibir vida. Escuchar es la única manera en que puedes relacionarte realmente contigo mismo y con los demás.
Entiende, por favor: las partes ocultas, sin resolver e incompletas de ti gritan para que escuches. Así que escucha. Cuando te escuchas a ti mismo, tu conciencia alcanza un nivel donde no existe espacio para que florezca en ti el conflicto, la falta de integridad y la falta de autenticidad. Cuando te escuchas a ti mismo, desaparece toda la inconsciencia que hay en ti.
Cuando escuchas a los demás, los transformas con solo escucharlos. Recuerda que cuando la gente acude a ti, en la mayoría de las ocasiones no buscan soluciones. Solo quieren que escuches. En el espacio de tu escucha profunda encuentran las respuestas que necesitan. Y de esa escucha profunda, aunque hables, siempre saldrá lo que la otra persona necesita escuchar.
Siempre digo lo que necesitas escuchar, ¡porque yo escucho cuando hablas! Sé lo que necesitas y lo digo exactamente. Cuando escucho, escucho todo, lo que dices y lo que no dices ¡y lo que quieres decir! Puedo transformarte porque te escucho.
Actividad
Siéntate al final de la jornada para pasar algo de tiempo contigo mismo. Escúchate.
Escucha todo lo que tu cuerpo y mente te digan. Escucha DE VERDAD. No imagines que no debas tener pensamientos o que no deberías sentir incomodidad física. Simplemente escúchalo todo.
Cuando practicas así descubres que tu cuerpo y mente caen finalmente en un silencio apacible.
3. Escuchar significa no tener una respuesta preparada
Lo cierto es que nunca escuchamos nada en nuestra vida.
Fíjate, cuando tu pareja, tu jefe o tu amigo te estén hablando, observa exactamente qué es lo que haces. No estás escuchando. ¡Estás preparando tu respuesta! Preparas tu respuesta incluso cuando empiezan a abrir la boca. Por eso tu respuesta nunca contesta a su pregunta: ¡porque nunca la escuchaste!
Escuchar requiere tres cosas de ti:
- v Un espacio interior pasivo que invite a la otra persona a vaciarse en tu escucha.
- v Una profunda paciencia que pueda esperar para que la solución emerja por sí misma.
- v El coraje para responder con espontaneidad, sin utilizar una respuesta preparada o una solución prefabricada.
Escuchar significa simplemente soltar la mente y estar disponible para el otro.
Práctica
En la siguiente ocasión que alguien te hable, halla el espacio en tu interior para escuchar. Abandona tu charla interior, permanece en silencio y deja que la otra persona hable. Si tienes algo que decir, te darás cuenta de que las palabras adecuadas llegarán solas. Practícalo hasta que se convierta en parte de ti.
4. Comprender de dónde procede el problema. Entiende, por favor, que la gente no siempre quiere decir lo que dice, o dice lo que quiere decir. Si eso es lo que esperas, entonces es que no has aprendido el arte de escuchar.
Por lo general, cuando dos mentes hablan, ninguna de ellas escucha ni comprende. El encuentro normal de dos mentes ¡no es más que una confusión doble! Así que, al menos por tu parte, deja que la confusión desaparezca. Luego te darás cuenta que por tu parte solo habrá solución.
Entiende que la comunicación solo puede suceder si al menos una de las partes está dispuesta a escuchar. Si ambas partes se limitan a preparar argumentos y respuestas, ¿cómo comprender de dónde viene el otro?
Cuando tu esposa te hable acerca de algún problema, ¡no te precipites creyendo que necesita una solución intelectual! Si escuchas descubrirás que ella solo necesita un poco de atención por tu parte. Tu esposa se está comunicando desde el centro del corazón (chakra anahata). Si empiezas ofreciendo una solución lógica, no hará sino aumentar el problema. Préstale algo de atención y apoyo; el problema se disipará por sí mismo.
Práctica
Al aprender a escuchar a los demás, observarás que empiezas a escuchar no solo las palabras que digan, sino también las que dejan sin decir.
No te precipites sacando conclusiones cuando alguien hable contigo.
Permanece en silencio y también escucharás las palabras inexpresadas o calladas.