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Soluciones garantizadas Para la lujuria, el miedo, la preocupación…

El conocimiento es el culpable

Cualquier cosa que te proporcione fortaleza a través del cuerpo, la mente o el espíritu es espiritualidad y automáticamente te conducirá hacia la dicha. Cualquier cosa que te debilite no es espiritualidad y por lo tanto, no andes tras ella. Esa es la regla básica que hay que seguir. No olvides nunca que la dicha es tu verdadera naturaleza.

Una cosa más: experimenta todo lo bello que veas en lugar de darle un nombre con tu conocimiento. ¿Has visto amanecer y anochecer en el ashram o en otro sitio? ¿Alguna vez te has parado y observado la bella transformación de los colores en el cielo? La mayoría de nosotros no sabemos que el sol se está poniendo o nos limitamos a decir: «Sí, el sol se está poniendo; y qué. ¡Se pone cada día!».

El conocimiento puede fastidiar la inocencia y hacer aburrida la vida. Observar la puesta de sol o el amanecer puede ser una hermosa meditación. Si formas parte de ello, verás que eres una mota de esta tremenda Existencia que está celebrando cada instante. ¡Entonces participarás de manera espontánea en la celebración!

Pero nuestro pretendido conocimiento –que no es más que una colección de palabras– nos ha abotargado. Hemos recopilado tantas palabras que consideramos esenciales, que nada nos sorprende. Y aunque Dios viniese a nosotros y nos dijese que es Dios, contestaríamos: «¿Y qué?». Todo se subestima a causa de un pretendido conocimiento.

Toda la Existencia se da por sentada a causa del supuesto conocimiento. Corremos tras las cosas mundanas que solo ofrecen más codicia, preocupación y miedo. Esas cosas no hacen sino desconectarnos cada vez más de nuestro núcleo interno. Hacen que busquemos fuera en lugar de hacerlo dentro. Nos hacen oscilar alternativamente entre la depresión y la alegría, en lugar de permanecer centrados en la dicha permanente.

Sentimos que todo sucede externamente y que hemos de correr para atraparlo antes de que sea demasiado tarde. Por eso siempre andamos con prisas, siempre parloteando en nuestro interior.

El conocimiento no es más que datos, hechos y estadísticas; está muerto. Recopila conocimiento, pero no permitas que te controle de ninguna manera. Aprende a mantenerlo a un lado y observa la vida con asombro. La mente siempre intenta concluir, resumir, juzgar y recopilar información con todo lo que ve. Quiere recopilar palabras y más palabras, eso es todo. ¿Para qué?

Llevé a un par de devotos a Matura, lugar de nacimiento de Krishna. Era preciosa. Navegamos por el Yamuna, reviviendo los días de Krishna. Yo compartía mi dicha con los devotos, gente muy intelectual. Ahí estaba yo recordando los días de Krishna, enseñándoles dónde tuvo lugar el Ras Leela, y me sentí henchido de éxtasis, ¡y los devotos me dijeron que parecía que habían cambiado las losetas del lugar! Me quedé de piedra. Les dije que debería haber traído a algunas personas con menos conocimientos y más asombro en ellas, ¡para así poder compartir mi alegría con ellas!

A fin de cuentas, el conocimiento está muerto. De alguna manera, la gente utiliza el conocimiento para medir la valía de una persona. Cuantos más conocimientos tienes, más te respetan.

Con el conocimiento siempre vives en la mente. Con la mente nunca puedes llegar a conocer la Existencia.