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Soluciones garantizadas Para la lujuria, el miedo, la preocupación…

Part 4: Guaranteed Solutions

Cuando la gente intente imponerte la sensación de lo inferior y lo superior, recuerda que todo individuo es una parte de la Existencia y que nadie es inferior ni superior a nadie. Solo cuando olvidas esta verdad utilizas ese tipo de palabras.

La lujuria es resultado de una profunda ignorancia. El proceso de transformar la lujuria en amor es un proceso alquímico. La alquimia es el proceso de cambiar cualquier metal básico en un metal superior. De igual manera, cambiar la emoción básica de la lujuria en la emoción más elevada que somos capaces de alcanzar, que es el amor, es un proceso alquímico. Es la alquimia esencial.

Permite que te narre algo que me sucedió realmente cuando vagaba por el Himalaya:

En el Himalaya yo solía dirigirme a cualquier sitio que me apetecía. Mis pertenencias eran mínimas y por ello deambulaba y dormía en cualquier sitio por la noche. ¡Solía agarrarme a las ramas y raíces de los árboles y trepar! En esa época conocí a muchos sabios.

En una de esas ocasiones conocí a un sabio, que iba semidesnudo, con el cabello enmarañado en jatas y con una feroz expresión. Era un Naga Baba, perteneciente a la secta de sabios Naga. Me sentí atraído hacia él y me acerqué. En esa época yo no hablaba mucho hindi, pero me las arreglé para hablar con él en mi pobre hindi. Estuve con él unos cuantos días.

No dejaba de fumar su hookah en todo el día. Yo le observaba y estaba pasmado ante todo lo que hacía.

Dejaba caer dos monedas de cobre en su hookah, fumaba cierto tiempo y luego vaciaba la pipa y ¡de ella caían dos monedas de oro!

Luego vendía esas dos monedas de oro y obtenía más monedas de cobre, ¡repitiendo el proceso!

Le pregunté cómo lo hacía.

No me contestó y se limitó a pasarme la pipa. Por alguna razón, el olor del tabaco o el alcohol nunca me sentaron bien, así que retrocedí unos pasos. Le dije que había venido al Himalaya por la meditación y la iluminación y que no me interesaba ni fumar ni las monedas de oro.

Me miró y me habló en tamil por primera vez:

«Angam pazhuthaal thangam pazhukkum», que significa: «Cuando tu ser madure, el oro madurará».

Me quedé sin habla. Me pregunté cómo sabía que yo hablaba tamil.

Jugueteó lanzándome unas cuantas volutas de humo al rostro.

A raíz de aquello permanecí tres días en una profunda dicha.

Transformar el cobre en oro es un proceso alquímico. Es un proceso alquímico en el mundo exterior. La alquimia en el mundo interior es transformar nuestras energías básicas en elevadas energías espirituales. Cuando dominas el arte de transformar tus energías básicas en energías espirituales, puedes transformar el cobre en oro; no es nada del otro jueves. Cuando dominas el proceso alquímico interno, la alquimia externa no es nada: un juego de niños.

Te he contado este incidente solo para que comprendas el concepto de alquimia ¡y no para que te dediques a ninguna alquimia mundana! Las alquimias mundanas son ordinarias. La alquimia interna es la que te convierte en un auténtico maestro.

¿Qué sucede realmente en el proceso alquímico con metales? Primero, se eliminan las impurezas del metal básico. Luego se añaden algunos componentes y el resultado sigue un proceso. Al final, el metal básico se convierte en un metal superior.

Nuestras emociones animales han de cambiar a emociones divinas. Todos tenemos lujuria, que es una emoción animal. Al menos los animales tienen lujuria pura. Se olvidan simplemente del mundo cuando tienen una relación. Pero para nosotros, ni siquiera nuestra lujuria es pura. La lujuria está mezclada todo el tiempo con sensaciones de culpabilidad y un deseo inseguro.

Puede suceder que nuestros condicionamientos pasados nos hagan sentir culpables y nos retiremos, o bien que a causa de un intenso deseo de continuar en el futuro nos dejemos tentar, solo para acabar sintiéndonos otra vez culpables. Se trata de un círculo vicioso de tira y afloja, cuyo resultado es que la lujuria queda contaminada. No es pura.

Si te fijas, en el momento en que satisfaces tu imaginación, te devora la culpabilidad. Por eso el sexo hace que te sientas culpable. La familia te inculca la primera sensación de culpabilidad cuando eres niño. Luego, ¡aprendes el arte de crearte culpabilidades!