Crear únicamente palabras positivas
Si te pregunto cómo liberarte de las preocupaciones, me dirás: «Swamiji, nunca deberíamos preocuparnos, en ninguna situación».
Intenta decirte que no debieras preocuparte. ¿Qué pasará? Que añadirás una preocupación más: la de no preocuparte. No digas nunca: «No te preocupes»; es algo completamente imposible. Lo único que puedes hacer es: ¡Dejar de preocuparte de tus preocupaciones!
¿Qué quiero decir con eso de no preocuparse de las preocupaciones? Pues que observes las preocupaciones pero no te dejes perturbar por ellas, eso es todo. La preocupación solo se afianza cuando empiezas a repetirte tus preocupaciones. Eso es lo que quiero decir con: «Deja de preocuparte de tus preocupaciones». No insufles vida a tus preocupaciones. No las alimentes.
Cuando dices, Controla la mente, no pienses negativamente, es como apretar más el nudo de la cuerda. Tu mente se tensa y constriñe más. Eso no te ayudará a deshacer el nudo.
Cuando reprimes, los recuerdos de las supresiones van directamente a tu centro de preocupación. Cuando este centro quede envenenado, todas tus acciones transmitirán una violencia inconsciente. Arrancarás hojas de los árboles, destruirás cosas, harás sufrir al cuerpo, lucharás contigo mismo y con los demás.
Esas son las expresiones sutiles de la supresión. Por eso la mente dice que le arde el estómago de rabia o que sienten el estómago pesado. La rabia reprimida da paso a más negatividad.
¿Qué es la negatividad?
Imaginemos que sufres a causa de un fracaso en un negocio debido a alguna razón. ¿Cómo reaccionarás? Te sentirás triste a causa de tu encuentro con el fracaso. Eso no es un problema. Pero no te quedarás ahí. Dejarás que en tu cabeza entre todo tipo de cosas.
Vaya, esta es mi temporada de mala suerte
¡Estropeo todo lo que toco!
¡No valgo para nada!
¿Por qué tengo siempre tan mala suerte? ¡Y demás!
Eso es negatividad. Es la raíz de la preocupación. El 99% de nuestras preocupaciones nunca son verdaderas. Es solo negatividad. Eso es todo.
Poco a poco, ese parloteo negativo se solidifica en tu ser, convirtiéndose en una influencia negativa que afecta a todo lo que haces. Y tú eres totalmente inconsciente de esa cristalización; ese es el peligro. Hacerte perfectamente consciente de lo que sucede en tu sistema es una tarea muy complicada porque se ha convertido en tu propia naturaleza. No lo consideras distinto de ti mismo. Sientes que así es como es.
El nombre clínico de esta actitud negativa es depresión. Algunas personas están menos deprimidas y otras lo están más. Cuando más permites que esa cháchara te consuma, más deprimido estarás. La gente que se deprime menos también lo siente ocasionalmente, con una intensidad menor, mientras que los más deprimidos lo sienten todo el tiempo de manera aguda. Pero la corriente fluye en ambas.
Así pues, la depresión o negatividad no es más que una colección de pensamientos negativos, con los que hablas contigo mismo. Y una vez que permites que esos pensamientos entren en tu mente, cada vez que padezcas un pequeño fracaso volverán a hacerse notar. Se dedicarán a reforzar esa actitud. Al fin y al cabo, la preocupación no es más que un hábito muy reforzado.
Pero es un hábito, y por lo tanto ¡lo puedes despachar como a cualquier otro hábito! Como no crees que se trate solo de un hábito; crees que es una realidad sólida. Ese es el problema. Por eso no lo puedes despachar.
Recuerda: la mente es un sistema de registro excelente. Almacena tus patrones de pensamiento negativo, tus complejos y preocupaciones. La mente aprende con dedicación todo aquello que le enseñas. Así es como creas una sólida configuración mental negativa. Así que ten cuidado con lo que le dices a la mente. Siempre tenemos mucho cuidado con lo que hablamos con los demás, pero nunca con lo que nos decimos a nosotros mismos.
Igual que los malos hábitos alimentarios hacen que el colesterol se acumule en tus arterias, el preocuparse constantemente hace que las preocupaciones se solidifiquen en tu ser. De la misma manera que el colesterol crea bloqueos en tus arterias, las preocupaciones crean bloqueos energéticos en tu sistema.
Con el tiempo, el preocuparse llega a formar parte de tu naturaleza; se convierte en un acto inconsciente. Aunque puedas resolver razonando tus preocupaciones, el desánimo continuará presente. ¿Por qué? A causa de todas las preocupaciones, de toda la rabia que has ido reprimiendo a lo largo de los años y que siguen ahí, como una capa invisible en tu ser. Preocuparse es la ola que se levanta de vez en cuando, pero la depresión es el agua misma.
¿Cómo ir más allá de la depresión o negatividad?
Permanece consciente y atento. Siempre que seas consciente de la aparición de pensamientos negativos, visualiza que dispersas las palabras negativas, viendo cómo se alejan. Si continúas haciendo eso, no permitirás que los patrones negativos se asienten, y con el tiempo tu configuración mental, tu programación mental, cambiará. Ya no será negativa.
Si vas más allá de la charla interior aunque solo sea durante unos pocos instantes, conseguirás ser más consciente, más vivaz. Comprenderás que preocuparse es irreal, innecesario.
P: Swamiji, ¿son los pensamientos una parte de la mente o son una expresión de esta?
Tu mente o tus pensamientos son lo mismo. No existe diferencia entre mente y pensamientos. La mente es pensamiento y el pensamiento es mente. La mente no es más que la colección de tus pensamientos, de la corriente continua de ideas. Igual las preocupaciones no son más que las palabras con las que te diriges a ti mismo continuamente.
Cuando te preocupes, permítete profundizar en ti, con aceptación y claridad. No temas entrar. Recuerda que aceptación no es impotencia. La aceptación es una gran técnica de meditación. La aceptación libera una gran energía que te proporciona gran claridad y liberación.
Cuando aceptas tus preocupaciones, cuando profundizas en ellas, alcanzarás la tremenda comprensión de que todas tus preocupaciones no son más que tus propias creaciones. Podrás ver cómo la mente juega, provoca tensión en ti.
Cuando digo que tu preocuparte es innecesario, puedes entenderlo solo de manera intelectual. Cuando se convierte en tu propia experiencia, entonces vas más allá de las preocupaciones. Entonces la depresión no puede alcanzarte. Traspasarás la desdicha.
Una anécdota:
Cuando me hallaba en Calcuta, recibiendo clases sobre la Isha Vasya Upanishad, vino un hombre a verme.
Dijo: «Swamiji, tengo un problema. No duermo bien por la noche porque vivo en una zona en la que hay demasiados perros callejeros. Se pasan las noches ladrando hasta el amanecer. Normalmente ya me cuesta dormir, y a causa de ese ruido no puedo descansar».
Le dije: «Vuelva a casa e intente lo siguiente esta noche. Cuando oiga ladrar, suelte la rabia, los sentimientos negativos que se manifiesten en usted. Escuche simplemente el ladrido sin resistirse. Dígase que los perros están ladrando, eso es todo.
No se permita reaccionar frente a eso. El problema no es el ladrido, sino su resistencia a ellos».
El hombre regresó y probó lo que le dije. Volvió a verme al cabo de unos días y me contó: «Swamiji, he intentado soltar mi resistencia como me dijera. En lugar de pensar cómo se atreven esos perros estúpidos a fastidiarme el descanso, me relajé pensando, los perros ladran. Me fastidian el descanso...
Los perros ladran...
Algunos animales crean algunos sonidos...
Para cuando llegué a esa frase creo que me quedé dormido.
Sea como fuere, llevo desde entonces durmiendo excelentemente. ¡Gracias, Swamiji!».
Eso también puede sucederte a ti. Es posible lidiar con cualquier situación si sabes cómo soltar la negatividad, si sabes cómo soltar tu reacción negativa frente a ello.
Pero la mente está muy dispuesta a repetir patrones familiares de cháchara interna. Siempre intenta encasillar las cosas. Está todo el tiempo comparando pasado, presente y futuro y eso crea preocupación.
Suelta las preocupaciones, entra en el momento
Las preocupaciones no son más que patrones de encasillamiento familiares para nuestra mente. Esos patrones familiares se llaman engramas o percepciones memorizadas en el campo de la psicología humana. Los engramas son recuerdos grabados del pasado, que se utilizan como recursos indeseables en nuestro interior para todas nuestras acciones presentes y futuras. A causa de esos engramas almacenados reaccionamos ilógicamente en el presente.
¿Por qué no podemos aceptar cada momento tal y como es? ¿Por qué necesitamos vincular el momento presente con el pasado y el futuro? ¿Por qué debemos buscar consistencia en todo? Y cuando no hay consistencia, ¿por qué resulta tan difícil digerir? Pues porque siempre estamos intentando encasillar las cosas con la ayuda de nuestra configuración mental, con la ayuda de los engramas almacenados; y cuando no podemos, nos preocupamos.
¿Me has visto preocupado alguna vez? ¿Cuántos de vosotros me habéis preguntado cómo me las arreglo para sentirme dichoso siempre? La razón es que simplemente vivo en el momento, eso es todo. No cargo con el pasado como una referencia mental. Tampoco cargo mi mente con el futuro. Las cosas suceden a partir de la espontaneidad, no de patrones.
Muchos habrán visto el rio Ganges fluyendo en el Himalaya. Es muy hermoso. En algunos lugares parece sereno, turbulento en otros, de aguas cristalinas en ocasiones y sucio en otras. La experiencia de una persona del río será allí donde se encuentre con él. Eso es espontaneidad.
¿Pueden dos personas que hayan visto el río comparar sus notas y protestar? ¡Menuda tontería! El río simplemente fluye, ¡eso es todo! Carece de plan. Los maestros iluminados son como un río. Fluyen sin un plan, con espontaneidad, sin preocupaciones.
Pero la gente llega y me dice: «Swamiji, ¡lo que hace entra en contradicción con lo que dice!». La gente me juzga. Dice que soy inconsistente. ¿Cuántos de los aquí presentes se han quejado de mi inconsistencia entre lo que digo y lo que hago? ¡Vamos, que levanten las manos!
(Al cabo de un buen rato, algunos se aventuran...) Estoy seguro que la mayoría lo ha pensado en algún momento, solo que estos que levantan la mano han tenido el coraje de hacerlo.
¿Quién puede decir que el Ganges es inconsistente? ¿Se puede decir que el Ganges debería fluir de una manera más ordenada? ¡No! Esa es la manera en que fluye, eso es todo. No puedes juzgarle. Un maestro fluye de la misma manera. No puedes decir que soy inconsistente. Vivo momento a momento. Tú vives en momentos interconectados y complicados. ¿Cuál es el resultado? Te sientes agobiado y preocupado.
Cuando son tantos los momentos que has de sopesar, no es de extrañar que te sientas pesado. De la misma manera, cuando solo tienes el momento te sientes ligero. Las preocupaciones aparecen porque conectas presente y futuro mediante patrones antiguos. En ese proceso te saltas el presente, que en realidad es un regalo para ti. Te saltas continuamente el presente en favor del pasado y el futuro. Finalmente, solo queda futuro y pasado, nunca el presente.
Esos patrones que provocan la corriente de preocupación se han convertido para ti en un elemento vital.
Una anécdota:
Dos amigos acudieron a un cine para ver una película de estreno. Uno de ellos se fijó en que el otro no hacía más que mirar su reloj. Finalmente le susurró: «¿Es que no te gusta la película?». El amigo contestó: «Sí, claro que me gusta. Solo me pregunto cuánto tiempo me queda de disfrutarla».
¡La mayoría somos así! Estamos tan sintonizados con el preocuparnos, que incluso cuando no hay nada de lo que preocuparse, ¡nos preocupamos sobre cuánto durará ese estado sin preocupaciones! Cuando disfrutamos nos preocupamos acerca de cuánto tiempo nos queda de disfrute. ¿Cómo vamos a disfrutar de algo así? Cuando no dejas de pensar de ese modo, estás colocándote continuamente en el futuro. Si obras así, ¡te pierdes el placer del momento!
Todo el mundo se siente importante y productivo cuando alberga preocupaciones. En realidad, cuanto más se preocupa una persona, mejor se siente consigo mismo porque le parece que puede manejarse con tanta preocupación! Por eso muy a menudo verás que cuando le cuentas tus preocupaciones a alguien, esa persona te dice: «¡Ah! Eso no es nada. Escucha mis problemas y entonces sabrás lo que es preocuparse». ¡La gente se siente superior al cargar con pesadas preocupaciones!
¿Qué va a pasar si no dejas de pensar en preocupaciones todo el tiempo? Nada, con tus diez preocupaciones aparecerá una undécima, llamada depresión. Eso es todo.
Nos preocupamos mientras trabajamos. Si se está preocupado uno no puede trabajar, y cuando trabajas realmente, no se te ocurre preocuparte. Al existir la preocupación no puede haber creatividad, mas si hay creatividad no puede existir ninguna preocupación. La creatividad es el trabajo de Dios. Cuando creas te acercas a Dios. La creatividad procede del corazón. La preocupación llega de la mente.