KAILASA Library/Soluciones garantizadas Para la lujuria, el miedo, la preocupación…/Charla interior y charla exteriorSign in
Soluciones garantizadas Para la lujuria, el miedo, la preocupación…

Charla interior y charla exterior

Vale, a continuación analicemos lo que sucede realmente en la mente cuando te preocupas.

Observa tu mente cuanto te estés preocupando por algo. Verás que el caudal continuo de pensamiento es generado en la mente: pensamientos totalmente desconectados y a menudo negativos. Esa oleada de palabras negativas y repetitivas será como una corriente en tu mente.

Ya lo ves: todos utilizamos dos tipos de expresión hablada: la charla exterior y la interiorizada. La exterior es hablar con los demás, lo que denominamos conversación o charla. La charla interna es hablarnos a nosotros mismos. En realidad, esta charla interna es un proceso continuo que tiene lugar de manera ininterrumpida en nuestro interior, el denominado «parloteo interior», a eso es lo que denominamos «preocupación».

Preocuparse no es más que este parloteo interior, continuo e incontrolable que tiene lugar en nuestra mente. El parloteo interior se convierte en tu amo y toma el control de ti.

Al decir algo externamente, te andas con mucho cuidado porque si no lo haces, la sociedad te pedirá que te andes con ojo. Pero tu «charla interior» no está sometida a ese tipo de control. Si las palabras que expresas exteriormente pueden ser controladas, ¿por qué no pueden controlarse las que suceden internamente?

No controlas lo que sucede en el interior porque careces de autorrespeto. Simplemente dices lo que quieres internamente. ¿Echamos basura en un plato de comida? No. Solo la tiramos al cubo de la basura. Tú tratas a los demás como a un plato de comida y a ti mismo como a un cubo de basura. Por eso te indigestas.

El peligro en las conversaciones externas radica en que habrá momentos en que no haya conversación. Pero el parloteo interior es continuo. ¡Y puede volverte loco! En realidad, en muchas ocasiones hablas externamente solo para escapar de tu parloteo interno. ¡Por eso se habla tanto en el mundo! La gente tiene miedo de permanecer en silencio porque en su interior hay un manicomio. Así que las personas se reúnen, socializan, hablan y se mantienen ocupados.

¿A qué nos referimos exactamente al hablar de cháchara interior?

Intenta realizar este pequeño ejercicio cuando estés a solas. Siéntate durante unos pocos minutos con los ojos cerrados. Mantén papel y lápiz cerca de ti. No concentres la mente en nada en particular. Solo observa tu mente. Observa qué es lo que sucede en tu mente. Casi en cuanto cierres los ojos percibirás que hay un caudal continuo de pensamientos que recorren tu mente. Anota, honestamente, los pensamientos que identifiques. Escribe lo que sucede, por muy inconexos que pudieran parecer los pensamientos. Hazlo durante cinco minutos.

A continuación, siéntate y lee lo que hayas escrito. ¡Te asombrará! Todo eso que has anotado en el papel es tu parloteo interior. Si lo lees, ¡te darás cuenta de lo inconexos e irrelevantes que son tus pensamientos! En este momento estás aquí y al siguiente puedes estar en América; luego estarás en tu oficina y en el siguiente instante pensando en tus hijos.

¡Esa es la mente a la que le has confiado tu vida! Esa es la mente que genera todas tus preocupaciones. Esa es la mente que vive tu vida por ti. Si entiendes este paso, el resto será fácil.

Una anécdota:

Un día hubo un accidente en la carretera.

La gente se arremolinó alrededor y vieron que un coche nuevecito se había estrellado contra una pared.

Le preguntaron al conductor: «¿Por qué conduces si no sabes cómo hacerlo?».

«Claro que sé conducir –contestó el hombre–. Lo que no sé es cómo frenar».

¡El hombre sabía conducir pero no sabía frenar! Tú también conduces un vehículo que no sabes cómo detener. Y eso es muy peligroso. Tu mente es como un vehículo que no sabes frenar. Intenta detener tu charla interior, aunque solo sea durante unos pocos segundos. ¿Puedes? Cuando intentas controlarla, aumenta el número de pensamientos. ¡Y tendrás una preocupación más: cómo detener la mente!

No estás conduciendo tu mente; tu mente te maneja a ti.

Para entender las preocupaciones, hemos de comprender en profundidad la naturaleza de nuestras mentes.

El camino hacia la preocupación pasa por la mente, y la salida también es a través de la mente. Pero no dejamos de buscar respuestas en los lugares equivocados. Siempre las buscamos fuera. Pensamos: «Si tuviera más dinero ¡se acabarían todas mis preocupaciones! Si fuese más guapa... Si tuviera un trabajo mejor... Si... Si... Si...».

La solución no puede encontrarse en lo externo. Ha de hallarse en nuestro propio interior.

Una anécdota:

El Buda tuvo diez mil discípulos a los que solía dirigirse cada mañana.

Un día llegó con una cuerda muy anudada y la puso delante de ellos, preguntando: «¿Hay alguien que pueda deshacer este nudo?».

Se acercaron los discípulos, tiraron y trataron de deshacer el nudo pero no pudieron.

Se acercó un discípulo inteligente, observó el nudo durante unos momentos y lo deshizo con facilidad.

Para ver cómo han sido creado el nudo hay que obsérvalo y luego ya puedes deshacerlo. Pero el lugar de ello, tiras y empujas, y así nunca puedes deshacerlo; solo se aprieta más.

Lo mismo puede aplicarse a nuestros problemas. Los problemas, enfermedades, emociones con las que luchas, no son más que nudos en tu sistema. Una vez que comprendes claramente cómo se han creado los nudos puedes dar los pasos adecuados para deshacerlos.

Las preocupaciones están íntimamente relacionadas con el chakra manipura, el centro de energía de la región del ombligo. Los pensamientos negativos atacan directamente al chakra manipura.

Lleva a cabo este pequeño test: siempre que sientas surgir pensamientos negativos, obsérvalos y comprueba de dónde proceden. Descubrirás que siempre ascienden desde el ombligo.

Siempre que te sientes preocupado, cuando surge una situación con la que no puedes, lo primero que queda afectado en la región del ombligo, el estómago. Puedes sentir físicamente la depresión como un peso en el estómago. Por eso siempre decimos: «Me revuelve el estómago, no lo puedo digerir». Esta expresión existe en todos los idiomas. Es universal. La preocupación constante cierra el chakra manipura.

Así pues, ¿cómo liberarse de las preocupaciones?