Ten fe en la Existencia
Tanto si lo aceptas como si no, la Existencia se está ocupando de ti y de todo lo has de hacer es tener fe en ello y cumplir con tu deber con gratitud. Entonces la Existencia te obsequiará.
Pero no tenemos fe.
Una anécdota:
Un hombre vivía sin sentir ninguna fe en Dios.
De repente, un día, calló desde la cima de una montaña y se encontró colgando de la raíz de un árbol.
Estaba aterrorizado.
De repente recordó que la gente hablaba de Dios continuamente.
Se dijo a sí mismo: «¿Por qué no pedirle ayuda a Dios?», y gritó: «¡Oh Dios! Nunca he tenido fe en ti; ¿estás de verdad ahí? ¿Puedes salvarme?».
La voz de Dios retumbó al contestar: «Seguro, hijo, no tienes más que soltar la raíz de la que cuelgas y yo te sujetaré por debajo».
El hombre volvió a gritar: «¿Hay por ahí alguien más que pueda ayudarme?».
¡Simplemente no estamos dispuestos a depositar nuestra confianza en la Existencia! La cualidad de confiar en el universo en tu ser te haría ¡vivir como Dios en la Tierra! Te estás perdiendo esta maravillosa oportunidad debido a tu ignorancia y tu ego.
Si sintiésemos conscientemente una sensación de gratitud continua hacia la energía cósmica, podríamos sentirnos cuidados en su propio regazo. No sentiríamos acunados por su energía, como lo es un niño por su madre. Y tanto si lo aceptas como si no, esa es la verdad.
Un hombre soñó que él y Dios caminaban por la playa en el viaje de la vida.
Le dijo a Dios: «¡Oh, Señor! He soñado que tú y yo caminábamos por las arenas de la playa. Cuando miré atrás, a las huellas en la arena, vi que en las ocasiones en que la vida era más complicada, en las ocasiones en que sentía las angustias más grandes, había una única línea de huellas; la otra no estaba. ¿Cómo pudiste alejarte de mí en esos momentos?».
Dios le contestó: «¡Hijo! ¡Es que durante esos momentos te llevaba en brazos!».
Deja que te diga a partir de mi propia experiencia: en mis días de vagabundo, recorrí varios miles de kilómetros a pie. Solo llevaba dos prendas de ropa y un cuenco para mendigar comida. Hice el voto de no tocar dinero y de no guardar alimentos para la siguiente comida.
La gente me preguntaba cómo era posible. Ahora te digo: simplemente deposité mi confianza en la Existencia y me concentré en mi objetivo de la iluminación, y la Existencia se ocupó de mí; así es como sucedió.
Cuando me escuchas decir cosas como: «Ten fe en la Existencia», pudieras creer que se trata de un concepto que pertenece a tiempos pasados de justicia y santos. De ninguna manera. Estoy hablando a partir de mi propia experiencia, de lo que me sucedió a mí, ¡que ahora me hallo sentado frente a ti! ¡Y me parece que soy el más joven de los aquí reunidos! Así que no hablo de nada que sucediera hace mucho tiempo. Compréndelo bien.
Intenta vivir con gratitud y observa cómo suceden los milagros. La Existencia da si estás dispuesto a recibir sin preguntar, solo con un corazón desbordante.