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Soluciones garantizadas Para la lujuria, el miedo, la preocupación…

Gracias por lo que ya tienes

Un hombre soñó que iba al cielo y que un ángel se lo enseñaba.

Caminaba junto al ángel.

Primero entraron en un amplio taller donde había muchos ángeles.

La sala rebosaba de actividad.

El ángel guía se detuvo y explicó al hombre: «Esta es la Sección de Recepción. Aquí se reciben y clasifican todas las peticiones que se le hacen a Dios mediante la oración».

El hombre miró alrededor y vio la actividad que allí reinaba, con muchos ángeles clasificando peticiones escritas en distintos trozos de papel, hojas grandes, pedazos de papel y de todo.

Eran de personas de todo el mundo, en distintos idiomas.

Luego continuaron adelante y entraron en una segunda sección.

Esta sección estaba llena de muchos y atareados ángeles y de montones de paquetes y papeles.

El ángel guía explicó: «Esta es la Sección de Empaquetado y Entrega. Aquí se procesan y entregan, allá abajo en la Tierra, la gracia y las bendiciones pedidas por la gente».

Siguieron adelante y al final de un largo pasillo se detuvieron ante la puerta de una habitación pequeña.

Para sorpresa del hombre, allí solo había un ángel sentado, inclinado sobre el escritorio.

El hombre le preguntó al ángel: «¿Cómo es que esta sección está tan tranquila? ¿De qué sección se trata?».

El ángel amigo contestó tranquilamente: «Esta es la Sección de Agradecimientos de Bendiciones. Aquí se reciben y procesan los agradecimientos enviados por la gente por las bendiciones que recibieron».

Todos pedimos y pedimos, ¿pero cuántos de nosotros damos las gracias por lo recibido? ¿Cuántos de nosotros incluimos gratitud en nuestras plegarias junto con las peticiones?

Prueba a realizar este pequeño ejercicio cuando estés a solas.

Durante dos horas, aparca todas tus preocupaciones y necesidades, y concéntrate en todo lo que la Existencia ya te ha dado. De inmediato pensarás: «¿Cómo satisfaceré mis necesidades si no me preocupo de ellas? ¿Quién se ocupará de mi familia? ¿Qué le pasará a mi negocio?». Sí, de acuerdo, has de pensar en todo eso. Pero durante las dos horas siguientes, descarga todo ese peso de tu cabeza y haz lo que te estoy diciendo.

En cualquier caso, ¿crees que tu familia o tu negocio funcionan gracias a ti? Permite que te diga que las cosas funcionan sin problemas no gracias a nosotros, ¡sino a pesar de nosotros! Si la Existencia dependiese de nuestra inteligencia para mantener a nuestras familias o para ganar dinero, ¡a estas alturas todos seríamos unos indigentes! Y has de tener muy claro que preocupándose no se obtiene nada. ¡Creo que antes ya hablamos suficiente sobre el preocuparse!

Así que durante unos minutos, cierra los ojos y concéntrate en lo que ya se ha derramado sobre ti, en lo que ya tienes. Repasa mentalmente todo: tu cuerpo, tus bienes, la gente que te apoya y ayuda, tu casa, tus lujos, tus vacaciones, todo. Disfruta de todo ello de manera relajada y agradecida. Tómate todo el tiempo posible.

No te apresures y lo repases a todo correr. Vívelo todo en tu mente. Mantén esa sensación. Mantén durante un rato esa maravillosa sensación de satisfacción. Siente cómo te vas llenando y rebosando de gratitud. Cuando abras los ojos, verás que lo que tienes ¡es más que suficiente para funcionar en la vida! ¡Y te preguntas qué más puedes querer!