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Soluciones garantizadas Para la lujuria, el miedo, la preocupación…

Cambiar ese centro

Durante los próximos días quiero que todos hagan este pequeño ejercicio: hay que elegir una pareja entre los presentes, del mismo sexo. Hay que centrarse por completo en esa pareja. Tu primera preocupación debe ser estar siempre pendiente de que la otra persona esté cómoda. Debes estar siempre pendiente de si es feliz y está bien. Entérate de si necesita algo. En lugar de servirte la comida a ti primero, pásale a esa persona el plato y luego toma uno para ti. Si en tu habitación no hay agua caliente, intenta averiguar si hay agua caliente para ella en su habitación.

¡Ah, y no vale emparejarse con amigos o familiares! No quiero que elijas a gente con la que puedas intercambiar direcciones más tarde, ¡con quien puedas entablar amistad a continuación! Simplemente elige a un desconocido, a quien tengas más cerca. Elige al azar.

Nos pasamos la mayor parte de la vida preocupándonos exclusivamente de nosotros mismos. Y como mucho, nos preocupamos de nuestra familia más cercana, y eso también porque nos parece que es nuestro deber. Cuando empieces con el ejercicio tendrás la oportunidad de ver ¡qué es el amor desinteresado! Es desinteresado porque no esperas nada de la otra persona.

Amor verdadero

El verdadero amor es algo tan profundo, tan energetizante, que no lo conocerás a menos que lo experimentes. El amor es una expresión de energía, no algo que se negocie. Dime una cosa: ¿puedes amar a la gente cuando la conoces por primera vez?

(Desde la audiencia: «¡No, Swamiji! Ni siquiera les conocemos, ¿cómo vamos a amarles?»).

¡Exactamente! Eso es lo que pensáis. Pero deja que te diga que con un poco de comprensión intelectual y de meditación ¡te darás cuenta de que puedes amar a cualquiera sin ninguna razón, sin ningún motivo! Puedes amar a los árboles de la calle, puedes acariciarlos y sentir la energía que mana de ti. Puedes amar a la gente con la que te cruzas en la calle sin siquiera conocerla. El amor en realidad es tu propio ser, no una cualidad destilada que poseas.

Hoy en día, no hay nada que se malinterprete más que el amor. En la actualidad, el amor es más bien una transacción. Si alguien te dice alguna cosa bonita, le quieres. Mañana, si esa misma persona se queda corta, ya no le quieres tanto y probablemente le odies.

Incluso tu amigo de toda la vida, con quien chateas a diario en la red, de repente no te parecerá tan cercano si dice algo que no tiene tu aprobación. ¿Dónde ha ido a parar tu amor entonces? ¡Ha sufrido un parón temporal!

Son solo juegos que pones en marcha; un juego en el que amor y odio emergen de manera alternativa e intercambiable. Y esa relación amor-odio no es amor de ninguna de las maneras. Tengámoslo claro. Se trata simplemente de tu reacción a una persona o una situación, eso es todo. Eso es lo que denominamos amor. Pero no es auténtico amor. Es amor subjetivo, eso es todo.

El verdadero amor no tiene objeto. Está simplemente ahí, tanto si tiene objeto como si no. El verdadero amor es su propio sujeto. Desconoce objeto alguno. Tú eres el objeto y tú te conviertes en amor, eso es todo. Cualquier objeto que entre en contacto lo siente. Igual que un río fluye de manera natural y la gente disfruta del mismo en los distintos lugares donde lo ve, el verdadero amor transpira de una persona, y la gente que la rodea es capaz de sentirlo.

En el verdadero amor no hay lugar para las condiciones. La energía en ti debería desbordar y expresarse como amor. Es entonces cuando puedes deshacerte de las enrevesadas limitaciones de las relaciones y expresarte total y hermosamente, ¡como un ser lleno de amor!

A fin de descubrir la cualidad de tu ser, que es el amor, puedes hacer dos cosas. La primera: escuchar repetidamente palabras como estas, de manera que creen en ti una convicción acerca del amor verdadero, de forma que se crea en ti un espacio para el proceso de transformación. La segunda cosa: meditar de manera que la transformación suceda.

En la vida práctica, cuando profundices en las relaciones comprenderás que todo lo que sientes no es verdadero amor, sino simplemente una forma de toma y daca. No es más que un ajuste, cierto compromiso, algunos sentimientos obligados, parte de temor, algo de culpabilidad. Y todo en nombre del amor.

La meditación puede llevarte más allá de esas malinterpretaciones del amor. La meditación puede operar al nivel del ser. ¡Por eso es un atajo! Cuando has de recorrer la vida y lo haces por ti mismo, te llevará toda una vida. Pero con la meditación se abre un espacio interior para que experimentes esas cosas claramente por ti mismo, tengas la edad que tengas.

Comprende esto: cuando eres capaz de amar sin ninguna razón, te expande enormemente. Tu mundo de repente parecerá adoptar proporciones colosales. Será extático. Te convertirás en una fuente de energía para ti mismo y para los demás. Rebosarás de tal manera que la energía en ti alcanzará a los demás. No hay otra manera. Los demás se sentirán atraídos hacia ti de manera natural.