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Soluciones garantizadas Para la lujuria, el miedo, la preocupación…

El juego del emparejamiento

Todas las formas de medios de información son únicamente vendedores de sueños. Coleccionamos los sueños que venden y los llevamos en nuestras mentes esperando saciar nuestra sed. ¿Es posible? ¿Puede tu sed de agua saciarse al consumir sal? ¡No! Si haces eso, tu sed aumentará.

Si estás atento y consciente, las vallas publicitarias nunca podrán liarte. Claro está, al observarlas siempre sabrás qué es lo último en el mercado, sin duda, pero no te engañarán.

No serás vulnerable ante ellas. Podrás verlas objetivamente y dejarlo así. No sentirás una atracción instantánea e inconsciente hacia ellas. Sólo te metes en problemas cuando permites que tu mente «reactiva» sea la autoridad decisoria. Has de sustituir la mente reactiva por tu inteligencia, para que así puedas mantener esa conciencia todo el tiempo. Ahí es donde la meditación es de gran ayuda.

Mientras que por un lado los medios alimentan tu imaginación, por otro, la sociedad intenta reprimirte. Cuanto más intenta reprimir la sociedad tu imaginación y deseos, más crece la imaginación, porque la sociedad no aborda la causa de fondo. Cuando solo podas las ramas de un árbol y dejas sus raíces tal y como están, ¿qué ocurre? Que el árbol crece más frondoso.

Durante esos años, a partir de los 14 años de edad, recopilamos ideas de todas las maneras y medios y creamos una imagen de la mujer o el hombre perfectos. De cada persona nos quedamos con la mejor nariz, los mejores ojos, la mejor personalidad, y creamos nuestra propia «persona ideal». ¡Seguimos el método de «cortar y pegar»! Nos pasamos el tiempo cortando y pegando en el ordenador.

Esta etapa dura unos siete años, hasta que cumplimos 20-21. Para entonces, la identificación con los medios desaparece, pero las ideas ya se han enraizado profundamente en nuestras mentes. Entonces empieza otra búsqueda: la de encontrar a esa persona ideal en nuestra vida real. Es la búsqueda con la idea de cómo «debería» o «sería» nuestra pareja. Ahí empiezan las expectativas.

Esta búsqueda continúa durante los siguientes siete años. Probamos una persona tras otra, y no acertamos, nos decepcionamos. Al cabo de un tiempo, unas cuantas personas inteligentes se dan cuenta de que los sueños no pueden hacerse realidad. Se llaman sueños precisamente porque no pueden hacerse realidad. Pero la mayoría de la gente sigue buscando.

Una anécdota:

Un hombre de 90 años se sentaba cada día en la playa, de la mañana a la noche, observando a la gente que iba y venía.

Otro hombre que se fijó en él se le acercó y le preguntó: «¿Qué es lo que hace aquí sentado todo el día?».

El anciano contestó: «Estoy buscando a una mujer para hacerla mi esposa».

El hombre se quedó muy sorprendido ante la respuesta y le preguntó: «¿Y por qué no la buscó cuando fue joven?».

El viejo dijo: «La llevo buscando desde que cumplí los 30».

El hombre volvió a sorprenderse y le preguntó: «¿Y qué tipo de mujer es el que busca?».

«Estoy buscando a la mujer perfecta», contestó.

«¿Y no encontró ninguna?», preguntó el otro.

«Encontré a una mujer que encajaba con lo que tenía en mente pero no funcionó con ella», replicó el anciano.

El hombre preguntó por qué.

El viejo dijo: «¡Ella buscaba al hombre perfecto!».

Eso es lo que pasa cuando intentamos encontrar a la pareja que encaje a la perfección con la imagen que llevamos en nuestro interior.

Pero tras una larga búsqueda, de repente encontramos a una persona que parece encajar en nuestra imagen mental... a distancia. La imagen en nuestra mente es verde, y la persona, la imagen que vemos, también parece ser verde. Y entonces resulta ¡que es toda verde! ¡Parece que encontramos pareja!

Lo que sucede en ese momento es lo que se denomina «enamorarse». Esa es la ciencia que subyace al enamorarse. Fíjate que en inglés se denomina falling in love, caer en el amor, pero nunca es «subir». Porque lo que en realidad sucede es que, a causa de nuestras intensas necesidades y expectativas, vemos las cosas como queremos verlas. Proyectamos nuestra imagen mental en el otro.

Así que el mundo se llena de verdor y música y la vida se convierte en poesía. ¡Al fin se acabó nuestra búsqueda! Esa es la etapa en que empezamos a escribir poesía, a pintar y otras cosas por el estilo.

Mientras la distancia se mantenga, todo irá bien. Continuamos proyectando nuestra imaginación sobre el otro. Pero poco a poco, la persona se va acercando y nos damos cuenta de que lo que nos parecía verde no acaba de ser tan intensamente verde, sino más bien verde pálido. Pero nos parece bien y seguimos adelante. Al cabo de un tiempo, nos acercamos todavía más y sentimos que ni siquiera es verde pálido sino más bien de un tono amarillento.

Pero en esta etapa no queremos aceptar que nuestra imaginación ha resultado ser una mentira, así que empezamos a poner excusas a la situación. Nos decimos: ¡Así es la vida! ¡No todo puede ser perfecto!, y demás. Hace falta mucho valor y mucha inteligencia para vivir con realidad. Así que en lugar de ello utilizamos excusas como sistema regulador.

Finalmente, cuando nos hemos acercado mucho, descubrimos que ni siquiera era amarillo: ¡era blanco! Lo que está dentro de nosotros es verde y lo que hay fuera es blanco. Fantasía y realidad son totalmente distintas.

Una anécdota:

Un hombre cayó desde el tercer piso del edificio a la calle.

Un transeúnte corrió hacia él y le preguntó: «Esa caída ha debido dolerle mucho».

El hombre contestó: «No. La caída no me dolió; ¡solo me hizo daño detenerme súbitamente!».

Mientras flotemos y flirteemos enamorados, mientras mantengamos nuestras distancias y dure poco, estupendo: estamos en el mundo de la fantasía. No vivimos a nivel funcional. Pero solo cuando dejamos de flotar y empieza la verdadera relación es cuando las distancias se reducen y aumenta el tiempo juntos... ¡Y empiezan los problemas!

Cuantas más fantasías recopiles, más flotarás antes de caer al suelo, y mayor el daño. Cuantas menos fantasías, menos cosas tendrás que comparar y por ello menos problemas surgirán. Si no albergas ninguna fantasía o imaginación, encontrarás de inmediato a tu alma gemela. Si no tienes fantasías, cualquier con quien te cases se convertirá en tu alma gemela.

Es necesario que comprendamos que ninguna persona viva puede estar a la altura de la imagen que llevamos en nuestras mentes simplemente porque esa imagen no está creada a partir de la realidad. ¡La imagen es producto del «cortar y pegar» en diversas zonas de nuestro mundo de ensueño! La realidad no encaja con ella porque a fin de cuentas, ¡solo es una imagen, una fantasía!

Está muy bien que colecciones imágenes a partir de personajes de la vida real, de gente que veas a tu alrededor. Pero lo que ocurre es que las coleccionas a partir de los medios.

¡Los medios en sí padecen lujuria! ¿Cómo podría proporcionarte ningún tipo de orientación o alivio?

Por eso, el pretendido amor suele acabar con dolor. Acabamos sintiéndonos engañados o explotados por el otro. Nuestro instinto básico es culpar al otro de lo sucedido.

¿Pero tiene culpa el otro?

¡No! El problema empezó porque esperábamos algo e intentamos forzar nuestra imaginación sobre el otro.

Ya lo ves, hay casos en los que una persona empieza a comportarse de manera excéntrica o racional. Son casos excepcionales en los que has de decidir si se quiere continuar viviendo juntos con ese tipo de comportamiento o no. No puedes aplicar a eso lo que estoy diciendo. Siempre hay excepciones.

Pero lo que digo es algo que sucede en realidad en muchas casas donde la gente es normal pero no obstante hay agitación. Pero nunca intentamos mirarlo de cerca. No nos gusta lidiar con la verdad.

Comprende lo que intento decir. Abandona la imaginación y empieza a vivir con realidad.

Una anécdota:

Un hombre regaló a un amigo un perrito como regalo de bodas.

Tres meses más tarde se encontraron en la calle.

«¿Cómo va la vida de casado?», le preguntó.

«Bueno, hemos hecho algunos pequeños cambios con el tiempo, pero eso es todo», contestó el amigo.

«¿Qué cambios?», le preguntó.

«Al principio, el perrito solía ladrarme a mí, y mi esposa solía traerme el periódico. Ahora, mi esposa me ladra ¡y el perrito me trae el periódico!», contestó el hombre.

¿Qué sucede cuando se termina la luna de miel? ¡No es de extrañar que se llame la luna de miel y no el sol de miel? ¡Invariablemente la felicidad dura solo un par de semanas! Te digo que aunque te cases con una supermodelo, su belleza se marchitará a tus ojos en tan solo 15 días ¡porque ya estarás fantaseando con otra! Y mantienes esa fantasía porque en realidad buscas satisfacción en ti mismo pero la buscas fuera a través de todas esas imágenes incorporadas.

Una mujer aconsejaba a su hija en el tema del matrimonio: «Escucha cariño, cuando ames a alguien tiene que ser para toda la vida. Solo entonces el amor es verdadero».

La hija escuchaba lo que decía su madre.

La mujer continuó: «Acepta mi consejo. Sé de lo que estoy hablando. Al fin y al cabo, me he casado tres veces».

El problema es que todo el mundo está dispuesto a dar consejos, ¡pero no a adoptarlos para sí mismos!

En cualquier caso, si cuando descubrimos que lo que está fuera es blanco, y aceptamos la realidad, no habrá ningún problema. ¿Pero estamos tranquilos? ¡No! Sacamos los pinceles y la pintura ¡y empezamos a pintar el blanco de verde! Intentamos cambiar a la otra persona para que se ajuste a nuestra imagen mental. Intentamos esculpir al otro de la manera que lo hemos imaginado. Tratamos de poseer al otro y convertirlo en materia. Rebajamos la energía en materia. ¡Ahí empieza el problema!

Una anécdota:

Un hombre era pintor de profesión.

Le decía a un amigo: «Sabes, un día llegó una chica con una muestra de color azul oscuro y quería que le pintase una casa modelo de ese mismo color. Llegué a creer que acabaría dejando la profesión intentando que coincidiese.

Nada parecía satisfacerla.»

El amigo preguntó: «¿Lo conseguiste?».

El pintor dijo: «Tuve suerte. La llamaron al celular y ¡pinté rápidamente la muestra mientras ella hablaba!».

No hay más que escuchar con cuidado cómo hablan entre sí los matrimonios, a lo largo del día y en todos los hogares. ¡Puedes escuchar los continuos intentos de cincelado! Creo que en las bodas podríamos regalar martillo y cincel junto con el hilo sagrado o el anillo de boda!

Otra anécdota:

Un hombre y su amigo tomaban un té juntos por la noche.

El hombre le dijo al amigo: «Estoy pensando en divorciarme de mi mujer. No me ha dicho ni una palabra en los últimos seis meses».

El amigo contestó: «Piénsalo antes de tomar una decisión así. No encontrarás otra mujer como ella».

En la vida, si abandonamos las imágenes que llevamos en nosotros, ¡hallaremos infinitas posibilidades!

Si estás soltera, deja de lado tus fantasías y podrás elegir una pareja de por vida y no una pareja de ensueño. Cuando elijas a una persona, recuerda que vas a pasar toda la vida con ella, no solo unos cuantos meses. No es un ligue pasajero. Es una cuestión que afecta a toda la vida.

Por ahora, cualquier pantalón tejano o camiseta azul encajará en tu mundo de fantasía y te sentirás atraído por ellos. Pero comprende que el negro o el azul ¡habrán desteñido en seis meses!

Si ya estás casado o casada, abandona tus fantasías. Solo entonces podrás iniciar una relación de verdad con alguien. Si vas por ahí con cincel y martillo, la relación real no aparecerá. Lo que sucede te cincela y tú empiezas a cincelar, y cuando crees que has acabado de hacerlo, resulta que tu imaginación ha cambiado: ¡ahora es otra cosa distinta y tienes que volver al cincel para que se ajuste al cambio de fantasía! Se convierte en un ciclo interminable.

Una relación de verdad nunca puede ocurrir mientras mantengas fantasías. Te habrás dado cuenta de que incluso cuando estás veinticuatro horas en la misma casa con la otra persona, no la miras a los ojos, porque vives en la fantasía y no en la realidad. Lo cierto es que ni siquiera vives con la persona de verdad. Observas todo lo que hace la otra persona a través de tu imaginación y llegas a la conclusión de que tu vida es un castigo divino.

Si estás soltero, más te vale dejar las fantasías de lado. Así se te enfriará la sangre.

Si eres viudo, abandona tu imaginación y no sufrirás el dolor de la soledad.

Intenta que tus hijos no escuchen los dúos en la televisión hasta que hayan aprendido a no crear fantasías. No pasa nada si les gusta la música y el baile; pero inevitablemente interiorizan todo lo que ven. Ahí es donde empieza el problema. Todo queda almacenado en el chakra muladhara, el chakra de la sexualidad. Luego, cualquier sugerencia basta y el muladhara está listo.

La pesada carga de expectativas conduce a perturbaciones en el chakra muladhara. Por eso está cerrado. Cuando intentas satisfacer tus fantasías a través de otra persona o mirando la televisión, cuando intentas imponer o proyectar tus expectativas e imaginación sobre otra persona, este chakra se cierra.

No tiene nada que ver con las condiciones externas de vida. No tiene nada que ver con el pretendido celibato. Tiene que ver con tu ser interior fragmentado.