Introducción
El poder de la intuición
Reprograma tu hardware y software
Antes de meternos a ver cómo funciona la mente, permíteme explicar algo sobre la mente y sobre cómo la presencia de un maestro puede cambiar totalmente la configuración mental de una persona.
En ti hay dos cosas: hardware y software. Tu mente es el software, tu cerebro el hardware. En la propia mente, que es el software, hay dos partes: la zona consciente y la zona inconsciente. La zona consciente es el verdadero software; ¡la zona inconsciente es el virus! La zona consciente puede limpiarse con las enseñanzas. La zona inconsciente puede limpiarse con meditación. Ahora bien, el hardware, que es el propio cerebro, necesita ser afinado para ajustarse a los cambios en el software, es decir, la nueva experiencia que se está creando mediante el cambio en el software. Eso puede suceder gracias a las bendiciones del maestro, recibiendo de él una iniciación.
Cuando limpias lo consciente y lo inconsciente y creas un efecto, el hardware quizá no pueda aguantar y asimilar ese efecto. Si hay iniciación del maestro, el hardware también cambia para asimilar ese efecto. En ausencia de un maestro vivo, la meditación constante y la enseñanza pueden cambiar el hardware. Nuestro actual hardware son surcos creados por los samskaras (recuerdos pasados) almacenados en el cerebro. Una vez que entre en funcionamiento el nuevo software, el hardware empezará a cambiar lentamente. Pero si deseas un cambio inmediato en el hardware, la presencia del maestro es lo adecuado. Cambiará de inmediato el hardware.
A veces, sin ni siquiera cambiar el software, el hardware puede modificarse y la persona ¡empieza a irradiar directamente el software adecuado! Es algo que puede darse cuando un discípulo está totalmente abierto al maestro; se está enamorando del maestro sin razón aparente. A veces un discípulo se enamora del maestro sin razón aparente. Tal vez no se sienta atraído por sus enseñanzas o sus técnicas de meditación; simplemente se enamora, eso es todo. En ese caso, es posible que el hardware cambie de inmediato. Ese tipo de discípulos irradiarán simplemente la cualidad de las enseñanzas y de la meditación sin ni siquiera pasar por ellas.
Por el momento, tanto el hardware como el software que hay en ti miran hacia el exterior, hacia el mundo exterior. Si adquieres la comprensión adecuada, de repente el software se torna entrante; entra hacia dentro, hacia la espiritualidad, hacia un proceso de limpieza. La porción consciente se limpia mediante las enseñanzas y la inconsciente con meditación. Pero incluso aunque el software gire hacia el interior, tal vez el hardware no pueda manejarlo. Entonces el hardware intentará, de manera natural, y de la mejor forma que le sea posible, cambiar lentamente. Pero tras haber recibido una enseñanza y haber meditado, el hardware cambiará de inmediato y empezará a soportar el nuevo software. Se aprestará a integrar la nueva experiencia. Hay que comprender claramente este concepto para que puedas aportar la conciencia suficiente a fin de permitir que la transformación suceda en ti.
¿Cómo funciona la mente?
¿Cómo funciona la mente? Observa este diagrama que aparece aquí. Se trata de un diagrama que muestra la manera en que se procesa la información que entra por la vista; en realidad, no solo la información a través de la vista, sino la información a través de los cinco sentidos: olfato, oído, gusto, tacto y vista. Tomamos la vista como ejemplo. Permite que te explique.
Cuando ves algo, el ojo es el primero que lo ve. En sánscrito hay algo que se llama chakshu, que digitaliza la información que ve el ojo. Es algo parecido a un procesador digital de imágenes, el DSP. Este chakshu convierte la señal o el input en un archivo digital. Esta conversión le sucede a la información recibida a través de los cinco sentidos, no solo de la vista.
Luego el archivo va a parar a la memoria. En sánscrito, llamamos a esta parte chitta. En la memoria se trabaja un poco en el archivo. Por ejemplo, si ahora me estás viendo, el archivo está siendo procesado a través del chakshu, y luego llevado a chitta, la memoria, y la memoria empieza analizando la información. Lleva a cabo un proceso de eliminación en el archivo realizado. Empieza diciendo: «No es un animal, no es una planta, no es una piedra, etc.». El proceso de eliminación lo lleva a cabo citta.
Luego el archivo va a la mente o manas. La mente realiza la tarea de identificar el archivo. Dice: «Es un ser humano; un ser humano que está dando una clase». La mente concluye: «Eso es».
A continuación, el archivo da un salto cuántico hasta el ego, y el ego decide basándose en tus experiencias pasadas, cuál será tu siguiente acción o decisión. Si has tenido experiencias pasadas con clases similares, como yoga o meditación, y te han ido bien, si crees que te han ayudado, entonces decidirás sentarte aquí, ¡o bien considerarás que es mejor marcharte!
Intenta comprender este proceso: me estás viendo. La vista pasa la información a chakshu, que la convierte en una señal digital. Luego la memoria realiza toda la tarea de eliminación del archivo: «No es esto...», «no es esto...». Después la mente realiza la identificación del archivo: «Es esto». A continuación el archivo da un salto cuántico hasta el ego. Ahí decides basándote en tus experiencias pasadas, si sentarte aquí o abandonar la sala.
El proceso de eliminación frente al de identificación puede comprenderse con más facilidad al entender lo siguiente:
Digamos que quieres encontrar la palabra «casa» en el diccionario. Empiezas con la letra «A» y eliminas: A no, B no, hasta llegar a la «C». Hasta llegar a la letra «C» ha tenido lugar un proceso de eliminación. Una vez que llegas a la «C» empieza el proceso de identificación. Empiezas identificando «CA», luego «CAS» y finalmente llegas a «CASA».
En el proceso de identificación también hay eliminación, pero no puede considerarse como tal porque toda tu actitud ha cambiado durante ese tiempo. Hasta llegar a la «C», ni siquiera mirabas nada; solo eliminabas. Una vez llegado a la «C», esta se convierte en un punto de vista. Luego empiezas a buscar CA, CAS, etc.
Así es: cuentas con miles de archivos almacenados en la mente. Ahora digamos que me estás viendo. Al principio empezarás eliminando: no es una piedra, no es un árbol, no es un animal. Luego llegarás a la conclusión: «Es un hombre». Una vez que llegas a «hombre», empiezas a identificar: vestido de azafrán, mi maestro, THE SUPREME PONTIFF OF HINDUISM BHAGAWAN SRI NITHYANANDA PARAMASHIVAM, etc. Así pues, a través de la eliminación encuentras la clasificación adecuada. En la identificación profundizas en esa clasificación. La eliminación es amplitud, la identificación es profundidad. El proceso de eliminación es como manejar muchos archivos. El proceso de identificación es meterse profundamente en el archivo.
Ahora bien, el proceso entre la vista y la mente es lógico y consciente. Eres totalmente consciente de este proceso. Tiene lugar con tu conciencia.
Pero, el salto cuántico desde la mente al ego es sobre todo inconsciente. Es el momento en que verdaderamente se realizan las decisiones y para ti se trata de un proceso mayormente inconsciente. Sucede sin la participación de tu conciencia. Durante este tiempo decides ilógicamente. Tomas una decisión ilógica.
¿Por qué es así? ¿Por qué decides inconscientemente y luego te arrepientes?
La razón es que esta zona inconsciente está repleta de recuerdos negativos y de agitación: todos tus recuerdos pasados, que llamamos samskaras en sánscrito. Todos tus patrones de pensamiento pasados están almacenados como archivos en esta zona. La Psicología denomina engramas a esos recuerdos almacenados. En esta zona hay gran cantidad de archivos almacenados. Sin ninguna conexión lógica entre ellos, esos recuerdos o incidentes se almacenan aquí.
Lo que sucede es que cuando el archivo da un salto cuántico a esta zona, hay tantos datos almacenados, que te provocan tanta agitación, que el archivo no llega al ego en condiciones óptimas para tomar una decisión. Los engramas almacenados empiezan a ponerse en funcionamiento de acuerdo con la información recibida. Se imponen y acaban perjudicando el proceso de toma de decisión.
El resultado es que el ego realiza una decisión atropellada, a nivel puramente instintivo, y devuelve el archivo. La decisión se ha tomado a través de un proceso inconsciente.
Por ejemplo, según los datos que has recopilado, sabes que fumar es perjudicial para tu salud; no es bueno ni para tu cuerpo ni para tu mente. Mantienes esa decisión mientras estás en la zona consciente. Pero una vez que la mente da el salto al ego, los engramas te incitan a fumar; ¡y decides hacerlo! El proceso consciente dice: «No, no es bueno para la salud», pero el proceso inconsciente dice... en realidad ni siquiera dice nada, toma la decisión ¡y tú la ejecutas! Se trata de una decisión a un nivel puramente instintivo.
La zona inconsciente es muy poderosa. Puede utilizarse de tres maneras: a nivel instintivo, a nivel del intelecto y al de la intuición. Mientras el inconsciente esté sobrecargado de recuerdos negativos y agitación, funcionará a nivel instintivo, como acabamos de ver. Simplemente decides de una manera instintiva, inconsciente.
Cuando te encuentras en el nivel instintivo, siempre acabas arrepintiéndote de la mayoría de tus decisiones. Te preguntas: «¿Por qué me he comportado así? ¡Yo no soy de esa manera! ¿Cómo he permitido que sucediese? ¿Cómo tomé esa decisión?». Sucede porque el inconsciente está operando al nivel del instinto. A este nivel, simplemente asocias las cosas sin ninguna conexión lógica y llegas a una conclusión inconscientemente.
Por ejemplo, si te has molestado en alguna ocasión al ver a alguien con un vestido blanco, cada vez que veas a alguien vestido de blanco, ese recuerdo del pasado surgirá sin que te des cuenta y sentirás cólera. Ese es el nivel instintivo. Así es como sucede, sin la participación de tu mente consciente, incluso sin que entiendas nada.
En el diagrama de la mente, cuando has de abrirte camino a través de los numerosos archivos en el salto cuántico al ego, te hallas en el nivel instintivo. Cuando el archivo va al inconsciente, la decisión se lleva a cabo con muchas distorsiones. Estarás calibrando constantemente la decisión pendiente. Tu inconsciente se sobrecargará con los archivos de tu memoria. Cuando funcionas de esta manera acabas sintiéndote cansado.
Se parece a lo siguiente: cuando tu disco duro está cargado con todas las fotografías de alta resolución, es imposible trabajar con el disco. De la misma manera, cuando tu inconsciente está repleto de pensamientos pasados, se torna ineficaz y toma decisiones superficiales e ilógicas.
El siguiente es el nivel del intelecto. Aquí eres consciente; tomas decisiones con lógica, pero careces de todo entusiasmo o energía suplementarios. No eres creativo ni innovador. No das grandes pasos. No te desarrollas. Eres como un sirviente fiel. Dice Einstein: «El intelecto es un sirviente fiel». Puedes quedarte de sirviente para toda la vida. Puedes ser simplemente un sirviente, pero no hay nada grande o importante que se haga a través de ti.
En este nivel te limitarás a recopilar datos, procesarlos y emitirlos. Solo serás un ordenador. No tomarás decisiones erróneas fruto de la agitación: tomarás decisiones de manera lógica y consciente. Estarás en un estado en que ni ganarás ni perderás. En este nivel seguirás sin utilizar tu potencial al máximo de sus posibilidades.
El siguiente nivel, donde puedes actualizar todo tu potencial, es el nivel de la intuición. Si puedes implantar un profundo silencio y conciencia en la zona inconsciente y sustituir tus recuerdos o archivos grabados por silencio y conciencia, podrás estar en el nivel intuitivo.
Si puedes liberarte de tus recuerdos, vaciarte y ser dichoso en esta zona inconsciente, si puede sentirte vivo y fresco cada instante, sin el peso de tu pasado, sin la carga de esos engramas, la energía de tu ser se expresará en su forma más pura. Cuando eso sucede, puedes afirmar que tu inteligencia ha llegado a su cima, porque la energía ES inteligencia. A partir de ahí, tomas decisiones a partir de una energía llamada intuición, a través de la que simplemente sabes con una tremenda claridad. Comprende esto: los recuerdos pasados no son en sí mismos el problema. El apego a los mismos es el problema.
Cuando estás en el nivel intuitivo, tomas decisiones a partir de la energía de tu intuición, de la conciencia profunda y la paz, ¡desde la dicha!
Este concepto requiere de una comprensión profunda. Has de profundizar en toda la ciencia y solo entonces serás capaz de comprender lo que quiero decir con la palabra «intuición». Intuición es algo que sucede en ti más allá del intelecto.
¿Qué es la intuición?
Permite que te explique. De repente sabes con toda seguridad que algo es lo correcto y sientes que también cuentas con la energía suficiente para hacerlo, pero desconoces los pasos que has de dar para hacerlo. Desconoces los pasos que te conducirán a la conclusión pero estás segurísimo de que tu conclusión o decisión será correcta. Eso es intuición.
Esta energía de intuición es necesaria cuando has de hacer frente a una situación sin precedentes. Cuando estás atascado, dispones de pocos datos y necesitas tomar decisiones, o cuando cuentas con muchas opciones y eres incapaz de decidir... En esas situaciones es cuando te ayuda la energía de la intuición. Y no solo en esas situaciones... Si puedes permanecer en esta zona de tu ser continuamente, estarás del todo presente en cada momento y crearás momentos futuros del mismo modo.
Si intentas asimilar lo que te estoy diciendo ahora, si puede pasar unos pocos minutos sentándote contigo mismo y sentir cómo tus engramas almacenados causan estragos en ti y te pesan, si puedes ver la verdad de lo que estoy diciendo, poco a poco irás sabiendo cómo salir de ese ciclo y pasar a un plano más elevado de tu ser.
Una cosa más sobre la intuición: te proporciona no solo la energía para tomar decisiones, sino también para ejecutar lo que has decidido. Cuando le cuento esto a la gente, me preguntan: «Swamiji, ¿cómo puedo saber cuando tengo una intuición o simplemente estoy siendo intelectual?». Y también me dicen: «Swamiji, estoy confundido y no sé si es intelecto o intuición». Y yo les digo: has de tener muy claro que si estás confuso, se trata únicamente del intelecto. La propia confusión te enseña ¡que se trata de intelecto! Cuando se trate de intuición, te sentirás tan confiado y rebosante de energía que no habrá lugar a confusión.
Con la intuición, el poder potencial que hay en el interior de tu ser queda liberado. Te abres y empiezas a expresarlo, a ejecutarlo. Si lees sobre los científicos y altos ejecutivos que han participado en los grandes avances en sus campos, verás que una y otra vez repiten que su éxito procede de algo más allá de su intelecto, que algo les proporcionó la energía o las agallas para tomar esas decisiones.
Todos contamos con el poder de la intuición. Permitid que os pregunte: ¿cuántos entre los aquí presentes han experimentado al menos una vez en la vida, que cuando pensamos en una persona en particular, suena el teléfono y resulta que es precisamente esa persona? ¿O bien entramos en un lugar y sentimos que ya estuvimos allí? ¿O intuiciones parecidas?
Pues sí, son momentos de intuición que se experimentan accidentalmente en la vida. Durante esos momentos nos hallamos accidentalmente en un estado meditativo. En esos momentos, tu ser intenta comunicarse contigo. ¿Pero qué es lo que haces? Restas importancia a esas cosas y las consideras meras coincidencia, ignorando a tu ser. Ignoras por completo las elevadas dimensiones de tu ser.
Tenlo bien claro: esos momentos de intuición son claras señales del poder latente que hay en ti. Si lo reconoces y fomentas, puedes expresar las dimensiones más elevadas de tu ser.
El otro día tuve la oportunidad de compartir una comida con el Dr. Charles Townes, premio Nobel en el campo del LÁSER y el MÁSER. Y le pregunté: «¿Cómo sucedió? ¿Cómo pudo hacer eso?». Me respondió de manera muy hermosa. Dijo: «Estaba sentado en un parque de Washington y de repente me pasó algo. De repente se me reveló la conclusión. Lo apunté de inmediato. ¡Tenía la conclusión pero no los pasos para llegar a la misma! No podía presentársela a nadie porque solo sabía la conclusión; desconocía los pasos. Luego, cuando me senté, pude descubrir los pasos lógicos».
Pero no solo Charles Townes, también Albert Einstein, el famoso científico, dice: «Todas las nueve comprensiones que me sobrevinieron, llegaron a través de la intuición, no del intelecto». Y dice, hermosamente: «La mente intuitiva es un don sagrado, y la mente racional es un fiel sirviente». Hemos creado una sociedad que honra al sirviente y ha olvidado el don.
Lo creamos o no, lo aceptemos o no, en nosotros existe algo llamado intuición. Y claro, hasta Einstein dice que es un don porque no sabía si podía poseerse de manera consistente. No estaba seguro acerca de cuándo sucedería o si lo haría. Pero los yoguis, los grandes místicos orientales, han dicho una y otra vez que puedes tenerla todo el tiempo. No has de considerar que la intuición es un don. Puedes trabajar para conseguirla. Puede convertirse en una parte de tu vida.
Cuando la intuición sucede más allá de tu intelecto, todo tu ser está integrado. Estás en la cima de ti mismo. Cuando te hallas en la cima, algo se abre. Pudieras llamarlo revelación, intuición o cualquier otra cosa. Los yoguis han dicho una y otra vez que es una ciencia. Puedes sintonizarte con esta energía de intuición, que está siempre disponible en tu ser, puedes usarla en tu vida cotidiana.
La intuición es la energía de tu ser. Cuando esta energía pura empieza a fluir desde el nivel inconsciente, también te cura física, mental y emocionalmente. Además de curar, reduce el estrés y te ayuda a tomar decisiones de manera espontánea.
La espontaneidad no tiene nada que ver con la información que recopilas; es algo que está relacionado con la manera en que procesas la información.
La misma información, los mismos datos, pueden procesarse de muchas maneras. La intuición trata de cómo procesas los datos y de cómo alcanzas conclusiones no limitadas por el intelecto. Podemos prepararnos; podemos sintonizarnos con esta energía de la intuición mediante técnicas y métodos.
Estas técnicas son lo que denominamos meditación. En Asia, utilizamos la palabra meditación para sintonizarnos con la energía más elevada que está en nuestro ser y que continuamente nos invita a experimentarla.
Siempre que dispongas de tiempo, siéntate contigo mismo y obsérvate. Estamos continuamente dispuestos a las citas con los demás, pero nunca con nosotros mismos... Si te sientas contigo mismo, siempre puedes ver que alguna parte de tu ser quiere expresarse, quiere hacer algo más, pero nunca das una oportunidad ni concedes tiempo a esa parte de tu ser.
Estamos muy atrapados en el intelecto. Pensamos que el intelecto es lo más, pero una y otra vez los yoguis han demostrado que es posible algo más que el intelecto.
Los centros de energía en el cuerpo
Si comprendemos el funcionamiento de la mente, como descargar los recuerdos profundamente grabados en nuestro inconsciente, cómo impedir cargas posteriores y cómo despertar la energía latente de nuestro ser para pasar a la zona de la intuición, podremos vivir como señores y no como esclavos.
Echa un vistazo a la tabla que aparece aquí. Verás una forma humana con siete marcas. ¿Lo ven todos? Sí. Esas siete marcas en esta forma humana se llaman chakras.
Los chakras son centros de energía sutil en el cuerpo. En el cuerpo hay siete ruedas de energía.
No solo tenemos un cuerpo, como imaginamos. Contamos con siete cuerpos, con siete cuerpos de energía. Ahora explicaré los tres primeros.
El primer cuerpo es con el que habéis llegado aquí, con el que nos movemos, hablamos y escribimos. Se denomina jagrat sharira: el cuerpo físico o despierto.
El siguiente cuerpo es el karana sharira, el cuerpo causal, que utilizas cando estás profundamente dormido. Ese cuerpo no se mueve.
Bien, pues esos dos cuerpos se encuentran en el cuerpo físico en siete puntos a lo largo del cuerpo físico. Estos siete puntos son lo que denominamos los chakras. En nuestro cuerpo existen siete chakras principales. También existe cierto número de chakras menores. Pero estos siete son los más importantes, responsables de nuestro bienestar físico y mental.
Estos chakras fueron descubiertos hace mucho tiempo, durante la época védica. De hecho, en muchos de los cantos espirituales se hallan muy a menudo referencias a los nombres de dichos chakras. En la actualidad, la ciencia ha demostrado que existe una glándula cerca de cada uno de estos chakras, relacionada con ese chakra en particular. Estos siete chakras suministran energía a las glándulas.
Estos siete chakras principales influyen profundamente nuestras actividades físicas, emocionales y mentales. Tienen un gran poder. Son centros de energía y si se mantienen en una condición de limpieza y energetizados, pueden hacer que vivamos una vida extática y saludable.
La in-disposición, la enfermedad, solo es un desequilibrio en alguno de estos chakras, porque tu cuerpo y mente están enraizados en nuestra conciencia interior. Si mantenemos esos chakras en una condición saludable, podremos observar en nosotros una transformación a los niveles mental y físico.
Permite te que cuente una anécdota:
Tras la primera guerra mundial, un biplano quedó abandonado cerca de un remoto asentamiento tribal en Asia. Los tribales nunca habían visto un avión antes. Se produjo una gran conmoción y excitación, y una gran muchedumbre se congregó alrededor del aparato. Se preguntaron qué podría ser aquello y cada uno empezó a sugerir algo al respecto. Al final llegaron a la conclusión de que como tenía ruedas, ¡debía ser un carro de bueyes! En la aldea corrieron las noticias sobre el carro de bueyes. Hubo mucha celebración entre los aldeanos y el biplano se paseó por el asentamiento tirado por unos bueyes, siendo utilizado desde entonces como tal.
Unas semanas más tarde, un joven miembro de la tribu regresó de estudiar en la ciudad, vio el biplano. Se metió en él y lo inspeccionó. Vio todos los engranajes y mecanismos. Toquiteó los interruptores y las palancas y ¡de repente el motor cobró vida! Consiguió hacerlo rodar por el camino unos metros y los aldeanos se quedaron patidifusos. El chico había visto tractores funcionando y declaró que el biplano no era un carro de bueyes sino un tipo de tractor.
Volvieron las celebraciones y empezaron a utilizar el biplano como un tractor.
Pasaron seis meses y llegó a la aldea un oficial del ejército retirado. Vio el biplano siendo utilizado como un tractor ¡y no pudo dar crédito! Les dijo a los aldeanos que no era un tractor y que en realidad era un avión que podía volar.
Se negaron a creerle ¡porque lo único que habían visto nunca volar era a los pájaros! El oficial se metió en la cabina, lo hizo volar durante unos minutos y luego aterrizó.
Los aldeanos estaban pasmados. Entonces comprendieron su verdadero potencial.
Comprende lo siguiente: el ser humano es un maravilloso mecanismo destinado a volar. Pero desconocemos nuestro verdadero potencial. Disponemos de una perspectiva muy limitada sobre nosotros mismos. La mayoría operamos únicamente como un carro de bueyes, a nivel instintivo, capitulando ante nuestras emociones.
Cuando nos asociamos sobre todo a cosas externas como una casa, un coche, una profesión y otras cosas básicas, utilizamos nuestros cuerpos como un carro de bueyes. Nos limitamos a operar a nivel instintivo y continuamos con una mente inconsciente sobrecargada.
Cuando además nos interesamos en el arte, la creatividad, la filosofía y cosas que no solo implican la mente sino también el corazón, utilizamos nuestros cuerpos como un tractor. Hallamos cierta satisfacción en nosotros mismos. Un poeta que crea un poema será más feliz que una mujer que ha dado a luz a un niño. En el caso de esta, el vientre está centrado en el estómago, mientras que en el primero está centrado en el corazón, y por ello la satisfacción. Esas personas podrán operar a nivel intelectual.
Finalmente, el ser humano que entra en la espiritualidad y desarrolla una sed de verdadero conocimiento y comprende que es la energía existencial última en forma física, ¡utiliza su cuerpo como un avión! Los maestros iluminados utilizan sus cuerpos como un avión. Están extasiados todo el tiempo. Se elevan más allá de todas las miserias del carro de bueyes y del tractor, ¡y vuelan! Operan a nivel intuitivo.
¿Qué debemos hacer para convertirnos en aviones? ¿Cuál era la diferencia entre los aldeanos y el oficial del ejército? El avión era el mismo en ambos casos. No se le añadió ni quitó nada. No se introdujo ningún cambio físico. ¿Dónde radicaba pues la diferencia?
Conocimiento. El conocimiento sobre el mecanismo del avión. Los aldeanos desconocían que el aparato contaba con un mecanismo que podía operarse de manera que pudiera volar, mientras que el militar lo sabía, eso es todo. La técnica con la que manejaron el avión lo convirtió primero en un carro de bueyes, luego en un tractor y finalmente en un avión.
De la misma manera, existen mecanismos o engranajes en nuestro interior, llamados chakras, que son centros de energía infinita. Cada uno de ellos está asociado con una emoción concreta en nuestro interior. Si comprendemos cómo manejar la emoción de manera adecuada, podremos funcionar como un avión.
Cuando comprendemos la ciencia que subyace a algunas de nuestras emociones básicas, podemos hacernos conscientes de nuestro profundo estado inconsciente presente. Entonces podemos liberarnos de la carga del inconsciente y empezar a trasladarnos a las dimensiones más elevadas de nuestro ser.
Estos chakras no son entidades físicas en nuestro cuerpo. Son representaciones metafísicas porque pertenecen al cuerpo áurico, no al físico. La fotografía Kirlian nos permite captar esos chakras y demostrar su existencia en el plano metafísico.
Se ha demostrado que cuando una persona está trabada en una emoción negativa en particular, el chakra asociado con esa emoción se encoge hasta el tamaño del botón de una chaqueta. Se empequeñece. Pero cuando la misma persona experimenta la emoción positiva asociada, ¡el chakra se expande hasta alcanzar el tamaño de una rueda de carreta! Ese es el efecto que tienen nuestras emociones en esos centros de energía, nuestros chakras.
El flujo de energía en esos chakras queda bloqueado por nuestras emociones negativas, y nosotros somos totalmente inconscientes de ello.
Comprende lo siguiente: el ser humano no ha sido diseñado para ser un gusano que se arrastra por el suelo; ha sido diseñado para surcar los cielos. De la misma manera que los aldeanos no tenían ni idea de que el aparato pudiera volar, el ser humano tampoco tiene idea de que puede volar. El ser humano siempre piensa que la gente iluminada son personas agraciadas con las que hay que mantener cierta distancia y mirarlas con asombro y respeto. Nunca aspira a ser una de ellas. Te lo digo ahora: si estás realmente interesado en realizarte en el mundo interior, te realizarás, pase lo que pase. El problema radica en que no crees que puedas lograrlo. Igual que los aldeanos se negaban a creer que el aparato pudiera volar, tú te niegas a creer que en realidad estás diseñado para cosas mucho más elevadas.
¡No aprendas de la experiencia, aprende de la inteligencia!
Una anécdota:
Una niña aprendía a tocar el piano. Se esforzaba por estar a la altura de las lecciones del profesor. El hombre sentado a su lado era un pianista experto y tocaba una pieza. La niña se acercó y le observó tocar unos momentos. Finalmente le preguntó: «¿Por casualidad no tendrá más dedos que yo?». Siempre creemos que no estamos tan dotados como deberíamos. La verdad es que ya disponemos de todo lo que necesitamos. Lo que ocurre es que no sabemos cómo utilizarlo con efectividad. La mayoría de nosotros expresamos nuestro potencial como un carro de bueyes o un tractor. No sabemos que puede transformarse en un avión. El poder de volar está en tu interior, pero puede continuar en estado latente para siempre a menos que aprendas la ciencia que subyace a tus propias emociones.
En estos pocos días obtendrás una clara perspicacia acerca de tus emociones básicas.
Maestro es aquel que habla a partir de su experiencia de la verdad esencial. Habla con la autoridad última porque ha tenido la experiencia esencial. Parece que todos tenemos la impresión de que solo con la edad y la experiencia puede tener lugar la madurez y el florecimiento.
Los maestros son ejemplos vivos que te demuestran que no necesitas tiempo para madurar y florecer. Permite que te explique esta cuestión algo más.
De niño estabas mucho más apegado a tus juguetes, ¿verdad? ¿Cómo reaccionabas si alguien te quitaba uno? Gritabas y llorabas como si tu vida entera dependiese de ello, ¿verdad? Pero ahora que has crecido, ¿te importa tanto que alguien te quite un juguete? ¿Te sentirás molesto? ¡No! Ya no estás apegado al juguete. Cuando el conocimiento desciende sobre ti, la madurez sucede de manera natural.
Este tipo de conocimiento y madurez, aunque creamos que solo puede llegar con la edad, en realidad no tiene nada que ver con la edad física; tiene que ver con lo que se llama edad mental. Los estudios han descubierto maneras de detectar la edad mental de un ser humano. Han descubierto que la edad mental del ser humano corriente ¡no es superior a 14 años!
Mediante la edad física del ser humano, este ha de pasar por todo tipo de experiencias, cometer todo tipo de equivocaciones y adquirir experiencia y madurez.
Es algo así:
Cuando tocamos la llama de una vela, nos quemamos y aprendemos que la llama de la vela quema. Luego tocamos el fuego de la cocina y aprendemos que el fuego de la cocina también quema. Luego tocamos la punta del cigarrillo y aprendemos que, también quema. Luego tocamos una brasa ardiendo y aprendemos que quema igualmente.
Tocando diversas formas de fuego, aprendemos que todas las formas de fuego queman. Cuando lo aprendemos, ¡nos ha llegado la hora de ir a los ghats de cremación! Eso es lo que denominamos aprender a través de la experiencia; adquirir conocimiento con la edad física. Hace falta toda una vida para aprender las lecciones. Con la edad aprendes... a tu ritmo.
Por otra parte, al tocar el primer fuego, si comprendes que todas las formas de fuego queman, ¡demuestras ser inteligente! Para eso no hace falta aprender a base de años. Solo requiere inteligencia. Eso es lo que significa la edad mental. Por eso decimos que la sabiduría no tiene nada que ver con la edad física. Se trata de una cuestión de cuán inteligente eres, de cuánto has alimentado tu inteligencia interior para comprender las cosas.
Permite que te lo explique con cosas que suceden en tu propia vida:
Durante la vida estudiantil, cuando estás en la universidad, sientes que serás feliz cuando consigas un empleo. Una vez que obtienes el trabajo, no acabas de sentir la felicidad que imaginabas, que habías esperado, pero te consuelas diciendo que serás feliz cuando te cases.
Después de casarte sientes que serás feliz cuando tengas hijos.
Corres tras cada deseo pensando que solo serás feliz cuando ese deseo se colme. De este modo, llegas al final de la vida y te das cuenta de que ninguno de tus deseos acaba de proporcionarte una auténtica felicidad. ¡Entonces te dedicas a la espiritualidad y la meditación! Esa es la vida de un ser humano que aprende con la edad física, mediante la experiencia.
Un ser humano con una edad mental avanzada es aquel que aprende a través de la inteligencia. Es el que comprende claramente desde su primer deseo, que ningún deseo colmado le proporcionará la verdadera felicidad.
Ahí radica la diferencia. Podrá ver a través de todo y analizarlo. Sabrá que la satisfacción auténtica procede del interior y no de cosas del mundo externo.
Para alcanzar esta sabiduría no tienes que hacerte mayor, lo que necesitas es estar en el presente, eso es todo. Cuando estés en el presente, la Existencia misma te enseñará. La Existencia es el maestro más grande. Cuando no estamos en el presente, cuando todo el tiempo corremos tras el pasado y el futuro, nos lleva lo nuestro aprender, eso es todo.
Con los años, si te fijas en las vidas de maestros iluminados como el Buda, Adi Shakaracharya, Bhagwan Sri Ramana Maharshi y Swami Vivekananda, toda la gente iluminada que creó la historia de Bharat, verás que todos realizaron la iluminación cuando eran jóvenes. Así que comprende que la edad no está relacionada con la espiritualidad o con aprender.
Por eso dicen también: «Eres tan viejo como eres». Significa que eres tan viejo como vieja es tu edad mental. Eres tan viejo como tu madurez, no tan viejo como tu edad física. Puedes tener 70 años pero tener la comprensión de un jovenzuelo de 20 años. O tal vez tengas 18 y cuentes con la madurez y el entendimiento de un anciano de 80. ¡Así que no puedes afirmar ninguna superioridad solo porque seas de edad avanzada!
Una hermosa historia sobre Swami Brahmananda, un discípulo directo de Sri Ramakrishna Paramahamsa:
Un día, Swami Brahmananda meditaba en Brindavan.
Se acercó un devoto y depositó una manta muy valiosa frente a él, como ofrenda. Swami Brahmananda no dijo nada. Observó en silencio lo que sucedía.
Al cabo de un par de horas apareció un ladrón, echó el ojo a la manta y se la llevó.
El Swami siguió observando de la misma manera, en silencio, ¡sin reaccionar! ¡Tener o perder la manta no significaban ninguna diferencia para él!
Existe una historia parecida en la vida de Bhagwan Sri Ramana Maharshi:
Un día, unos ladrones entraron en su ashram, llevándose lo poco que pudieron encontrar y antes de marcharse incluso le dieron un golpe.
Se dice que no solo no hubo reacción alguna por parte de Bhagwan, ¡sino que ni siquiera se alteró el ritmo respiratorio durante el incidente!
El incidente no le perturbó lo más mínimo.
Cuando nos convertimos en meros observadores, nuestra mente se convierte en una herramienta en nuestras manos. Podemos utilizarla como deseemos. Por otra parte, nuestra mente puede convertirnos fácilmente en sus esclavos. Si puedes utilizar la mente cuando sea necesario, ¡habrás aprendido a soltarla! ¡Y te habrás convertido en su amo y señor!
Así que en estos pocos días, presenciaremos cómo manejar nuestras emociones y convertirnos en observadores de nuestras vidas, cómo centrarnos en nosotros mismos muy profundamente y funcionar en la periferia de manera imperturbable. Veremos cómo crear una disposición mental libre de los recuerdos grabados, responsables de nuestras decisiones inconscientes. Veremos cómo aprovechar la energía de la intuición que hay en nosotros, cómo pasar del instinto al intelecto y a la intuición; ¡cómo manifestar la fuente de dicha de nuestro interior!
Nos veremos en la siguiente sesión. Gracias.
Capítulo 3