P: Swamiji, anteriormente dijo algo sobre beber. Mi marido bebe y afirma que lo hace para olvidar sus preocupaciones. ¿Qué puedo hacer?
Como ya dije, se trata de un problema bastante común y si tu esposo estuviera aquí, habría sido beneficioso para él. Si analizas el hábito de beber, entenderás lo autocontradictorio que resulta. Permíteme que lo explique:
Bebes para sentirte alegre, pero acabas sintiéndote miserablemente desdichado.
Bebes para que consideren que eres sociable, de manera que la sociedad te acepte, ¡pero acabas discutiendo mucho!
Bebes para parecer sofisticado pero acabas pareciendo insufrible.
Bebes para poder dormir y olvidar todas tus preocupaciones, pero ¡cuando te levantas te sientes mucho más cansado que nunca!
Bebes para experimentar éxtasis, ¡pero acabas sintiéndote deprimido!
Bebes para sentir confianza pero acabas asustándote de ti mismo.
Bebes para mantener la conversación pero acabas siendo incoherente.
Bebes para que tus problemas se disuelvan, ¡pero en realidad se multiplican!
Esa es la verdad ¡y lo sabes mejor que yo! Ahora dime, honestamente, ¿vale la pena beber? Así de autocontradictorio eres, pero no solo sobre esta cuestión, sino en todos los asuntos de la vida. Si supieras con claridad lo que quieres hacer e invirtieses toda tu energía en esa dirección, te desarrollarías continuamente y experimentarías alegría. Entonces nunca serías autocontradictorio.
Cada vez que bebas, hazlo totalmente consciente. Cada vez que bebas, bebe conscientemente, poco a poco, observando cada uno de tus movimientos, degustando cada gota de la bebida y observando cómo reacciona tu cuerpo. Conviértelo en un proceso lleno de aguda atención. Te aseguro que si lo haces cada vez que decides beber, no tendrás que dejar el hábito, sino que el hábito te dejará a ti para siempre.
La adicción a cualquier cosa es un proceso inconsciente o mecánico. No solo es adicción a la bebida o al tabaco. Es adicción incluso a la religión. A la gente que reza inconsciente y mecánicamente, que sigue una rutina, le resulta difícil saltarse aunque solo sea la oración un día. Para esas personas, es una adicción y por eso, cuando se la saltan, sienten ansiedad. Lo mismo que le sucede a un alcohólico, que no puede beber su copa por la noche y que empieza a temblar inseguro, la persona que es religiosa de manera mecánica sentirá un gran vacío si no puede llevar a cabo su rutina de oraciones.
La clave es comprender la diferencia entre hacer las cosas con conciencia o hacerlas mecánicamente, por temor. Hacer cosas de la primera manera nunca significará para ti una atadura. No te atará al tiempo ni al espacio. Serás el dueño y señor. Hacer las cosas de la segunda forma te atará, te obligará, y te sentirás desgraciado. Serás un esclavo.
Para abandonar una adicción, inúndala de conciencia. Se transformará de la manera adecuada. Nunca creas que necesites abandonar una adicción. Todo aquello a lo que te resistas, persistirá. Simplemente necesitas transformarla a través de una profunda conciencia. Cuando comprendes el lenguaje de la transformación es que estás en el camino adecuado, recorres el sendero de la apertura.