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Soluciones garantizadas Para la lujuria, el miedo, la preocupación…

¿Qué es preocuparse?

¿Puede decírmelo alguien?

(Contesta una mujer...) Swamiji, nos preocupamos cuando pensamos en los problemas de nuestro negocio o cuando pensamos en nuestros hijos o en nuestra salud...

De lo que estás hablando son de las razones para preocuparse. Pero no estoy preguntando acerca de las razones para preocuparse. Estoy preguntando «¿qué ES preocuparse?». Si me contestas enumerándome las razones para preocuparse, ¡esta sesión será el cuento de nunca acabar! Cada uno de los presentes tendrá una lista bien larga...

Swamiji, mi negocio no funciona...

¡No disfruto de paz mental en casa! ¡No se imagina la de problemas que tengo...! No tengo hijos. ¡Esa es mi preocupación! ¡Mi preocupación son mis hijos!

Todos tenemos preocupaciones todo el tiempo. Y si no podemos encontrar preocupaciones, nos preocuparemos ¡por no tener preocupaciones! Cuando no tenemos preocupaciones ¡empezamos a sentirnos inseguros! Algunos jubilados me dicen: «Swamiji, no sabemos qué hacer. Los hijos se casaron y se fueron a vivir a sus propias casas. No nos piden nada; no tenemos nada en que pensar. No tiene sentido seguir viviendo, Swamiji. Queremos morir en paz».

No saben qué hacer porque ¡carecen de preocupaciones! Intentan con todas sus ganas pensar en algo para mantener sus mentes ocupadas, ¡pero no se les ocurre nada! Es una novedad para ellos porque hasta entonces han estado siempre ocupados con una u otra preocupación, con uno o varios pensamientos.

Antes de definir la preocupación, me gustaría que reconocieses que sea cual fuere nuestra cultura, situación económica, edad o cualquier otra cosa, todos tenemos una cosa en común: ¡la preocupación!

Si te pregunto por qué te preocupas enumerarás muchas razones. Siempre crees que preocuparse está provocado por cuestiones externas y siempre echas la culpa de ello a las personas que te rodean.

Si la causa de las preocupaciones fuese externa, entonces al menos habría alguien que habría conseguido vencer todas esas causas y estaría libre de preocupaciones, ¿no? Todo el mundo tiene una u otra preocupación, ¿no? Tanto si son ricos como pobres, casados o solteros, con hijos o sin ellos, trabajadores o con negocio propio... Todo el mundo parece andar preocupado.

Y la razón –aunque consideremos que la causa de la preocupación sea externa–, la causa para preocuparse radica en lo más profundo de nosotros mismos. Por eso todo el mundo tiene una u otra preocupación todo el tiempo.

Así que regresemos a la pregunta: «¿qué es preocuparse?».

Si profundizamos, descubriremos que la preocupación no es más que tu respuesta a un suceso. El que una situación te preocupe o no, depende por completo en la manera en que elijes reaccionar ante la misma.

Por ejemplo, imagina que tu amigo consigue un trabajo nuevo, llega y te cuenta las gratificaciones y beneficios que incluye. ¿Cómo reaccionarás? Inconscientemente, te dirías: «Vaya, ha conseguido un trabajo nuevo. Qué de beneficios incluye. ¿Y yo? ¿Qué diría mi mujer si se enterase de tanto beneficio y gratificación? Mejor que este tipo no conozca a mi mujer o tendré problemas. ¿Debería empezar a buscar otro empleo? Yo no tengo tanta suerte...».

¡Eso es preocuparse! Un raudal continuo y no deseado de palabras que sucede en nuestro interior todo el tiempo.