Amor que libera
Los padres enseñan a sus hijos razones para amar. Desde la infancia se les enseña el amor con una razón. ¿Alguna vez les enseñamos a amar la tierra? ¿Les enseñamos a amar la naturaleza? No. Pero les enseñamos a amar a nuestros familiares. Les enseñamos a que nos amen a nosotros. Les enseñamos a amar a todo aquel que pudiera serles de alguna utilidad en algún sentido.
Si les enseñas a abrazar la naturaleza, estarás sembrando en ellos las semillas del amor verdadero. He visto a muchos padres que enseñan a sus hijos a tirar basura en espacios públicos y destrozar la belleza de la naturaleza. Los mismos padres que enseñan a los niños a amar la familia les enseñan a maltratar la naturaleza. Si hubiera algo de amor verdadero en ti, no maltratarías la naturaleza. La abrazarías y también a las personas.
Has de sembrar la semilla adecuada. Solo entonces brotará la planta deseada. Cuando crees las condiciones adecuadas para que florezca el amor en el interior del niño, este florecerá. La meditación ayuda a sembrar la semilla, al crear el espacio interior necesario. No puede imponerse nada desde fuera. En el momento en que se imponga, tropezará con resistencias y se expresará como una compulsión, lo que denominas un deber.
El amor del que hablamos es en realidad esclavitud psicológica. Esclavizas a la persona en nombre del amor, y esta se siente obligada a comportarse de una manera particular. En la esclavitud física al menos sabes que estás siendo esclavizado. Pero la esclavitud psicológica es tan astuta que nunca te darás cuenta de que estás esclavizado.
¿Por qué crees que existe tanta culpabilidad en todos nosotros? Pues porque el amor que conocemos siempre nos hace sentir culpables. Cuando el amor es total, cuando es pura energía procedente de tu ser, nunca puede propiciar culpabilidad. Solo te sientes culpable porque siempre te parece que no has amado suficiente, que has fracasado. ¿Y por qué no has amado suficiente? Porque te han enseñado el amor que tiene razones, nunca el amor total.
Ya ves que cuando has amado totalmente, nunca te sientes culpable ni triste cuando una persona muere. Puede sentir tristeza ante la separación física, pero nunca sentirás que has dejado nada pendiente. Cuando hablo de amor total, no quiero decir que deberías haber colmado todas las expectativas de atención y deseo del otro. Lo que quiero decir es que deberías haberte centrado en ti y transpirado ese tipo de amor energetizados hacia esa persona, considerándola y respetándola como parte de la Existencia.
Si te has conducido de ese modo, la habrás experimentado de una manera total y no sentirás ningún tipo de culpabilidad cuando fallezca. La familia siempre te inocula culpabilidad para poder controlarte. La culpabilidad no es sino una resaca de muchos tipos de emociones porque no exploraste la emoción en su totalidad. Nunca permitas que la culpabilidad llegue a poseerte.
No estoy diciendo que puedes hacer lo que te dé la gana y no sentirte culpable. Lo que estoy diciendo es que vivas totalmente, desde tu centro, con profunda conciencia y comprensión. Entonces no habrá lugar para la culpabilidad.
El amor verdadero siempre da sin pedir nada a cambio. No conoce ningún «dame». Solo sabe «dar». Y tampoco puedes inventártelo. Es así: puedes crear una rosa de plástico, ¿pero tendrá la fragancia de una rosa auténtica? ¡No! De la misma manera, el verdadero amor nunca puede ser una creación.
Para que la rosa de verdad suceda, has de crear las condiciones adecuadas, el terreno adecuado, la cantidad de agua adecuada, y entonces sucederá por sí misma. De la misma manera, para que el verdadero amor suceda, puedes crear conciencia, claridad y un entendimiento claro en tu interior, y florecerá en ti.
En una reunión universitaria, una chica me preguntó: «Swamiji, ¿fue un fracaso amoroso lo que hizo que se convirtiera en sannyasi?».
Le dije que fue ¡un éxito amoroso lo que hizo que me convirtiese en sannyasi! Fracasar en el amor solo crearía un Devdas, ¡no un sannyasi! Solo cuando puedes amar al mundo entero puedes convertirte en sannyasi. Solo cuando puedes amar al mundo entero es verdadero amor.
El verdadero amor sucede sin necesidad de relación. Solo el amor ordinario tiene lugar cuando existe una relación. En el amor ordinario, amas a tu padre porque se ocupa de ti. Amas a tu madre porque te cuida. Amas a tu novio porque te proporciona placer sensual.
El verdadero amor no es así. No dice: «¡Vaya, ese es mi padre. He de quererle...». ¡No! Sabe cómo seguir amando a todos y a todo. Eso es todo. El amor ordinario y corriente crea obligación, mientras que el amor verdadero libera. Con el amor ordinario existirán fracasos y éxitos. Con el amor verdadero, no hay ni éxitos ni fracasos, ES. Eso es todo. ¡El éxito radica en encontrarlo!
La gente cree que cuando nada te funciona, cuando se pierde todo el amor, te haces sannyasi. Pues no. La gente cree que los sannyasis son renunciantes empujados por la frustración. Pero te digo que me siento muy triste cuando pienso en la gente que dice ese tipo de cosas. Viven en una profunda ignorancia y no dejan de juzgar desde ese estado de ignorancia. Entiéndelo bien: sannyas es el matrimonio último... ¡con el Divino!
Un sannyasi de verdad es quien es tan cariñoso y compasivo que se dice que por donde pasa, ¡la yerba no muere! No es un cuento. Es verdad. Un verdadero sannyasi es aquel que transpira compasión y amor hacia la Existencia. Un verdadero sannyasi es aquel que sabe que la oración es amor y el amor oración.
Cuando descubres el amor verdadero, tu oración es una expresión del mismo. ¿Qué son los Meera Bhajans? Son las efusiones de Meera, un ser iluminado de Bharat. Ella resonó con Krishna, que es la Existencia en Sí misma, y los emanó desde su ser. Por eso los Meera Bhajans siguen siendo famosos. La energía que subyace nunca puede desaparecer porque es la energía Existencial. El amor ordinario no puede sentirse al cabo de tantos años por parte de tanta gente. Solo el amor puro puede irradiar ese tipo de energía perdurable.
Y para Meera, sus bhajans fueron su oración. Cuando descubres el amor verdadero, no hay otro camino. La oración se convierte en amor.
El amor ordinario que conocemos no es más que esperar que alguien satisfaga tu imagen psicológica; alguien que pueda ofrecerte apoyo psicológico.
Necesitas que alguien se ocupe de tus necesidades. Necesitas a alguien que te anime cuando estés desanimado. Necesitas a alguien que simpatice contigo y que confirme tus preocupaciones acerca de ti. Eso es lo que llamas amor. Pero el amor verdadero está más allá de nombres y formas, de cuerpo y mente. Solo una persona que pueda amar al mundo entero más allá de todo eso se convierte en sannyasi. ¡Solo alguien así puede convertirse en un Vivekananda!