KAILASA Library/Soluciones garantizadas Para la lujuria, el miedo, la preocupación…/El amor de un ser iluminadoSign in
Soluciones garantizadas Para la lujuria, el miedo, la preocupación…

El amor de un ser iluminado

Una anécdota extraída de la vida de Vivekananda:

Una noche, Vivekananda se despertó a las 2 de la madrugada y despertó a sus discípulos. Sus discípulos se preocuparon y quisieron saber qué pasaba. Vivekananda les dijo que sentía mucho dolor y que el algún lugar del mundo estaba sucediendo un desastre natural, que era lo que le causaba el dolor. A la mañana siguiente, los periódicos anunciaban un terrible terremoto en las islas Fiyi, que había acabado con muchas vidas.

Fue sensible a un desastre que sucedió en algún rincón del mundo ¡a miles de kilómetros de distancia! ¿Creéis que los seres humanos normales pueden ser sensibles? ¡No nos afecta ni siquiera que el vecino esté enfermo!

Una anécdota:

Un hombre llamó a su médico de cabecera y le dijo: «Doctor, creo que debería venir a casa y hacerle un chequeo a mi esposa».

«¿Es que no se encuentra bien?», preguntó el médico.

El hombre contestó: «Eso creo, doctor. Ayer se levantó como de costumbre, se bañó, preparó el desayuno, envió a los niños al colegio, limpió la casa porque la asistenta no se presentó, lavó la ropa, trajo a los niños del colegio, les ayudó con los deberes y se acostó. A eso de medianoche se estuvo quejando de que estaba cansada. Creo que necesitaría que le hicieran una revisión».

¡Qué insensibles nos hemos vuelto! No somos capaces de conectar con la persona que vive con nosotros 24 horas al día durante 365 días al año. Por el contrario, los seres iluminados son muy sensibles al universo que les rodea.

Lo que le sucedió a Vivekananda es lo que denominamos empatía. Cuidado, que no es simpatía, sino empatía. Simpatía es una palabra muy superficial. Todos somos capaces de experimentar simpatía. Cuando alguien te explica sus sufrimientos, tú se lo confirmas; ¡eso es simpatía! Si alguien te cuenta que su esposo está enfermo, tú dices: «Vaya. Qué rabia. Debe usted sentirse fatal. No se preocupe, todo se arreglará». En el nombre de la simpatía les confirmamos su sufrimiento y ellos a su vez nos dicen que somos muy cariñosos y buenos.

En realidad, nos quieren porque estamos de acuerdo en que están sufriendo; es un chute sutil para el ego. Se sienten bien porque estamos reconociendo que pasan por tales preocupaciones. Eso es lo que la sociedad denomina simpatía.

Lo que sienten los maestros no es simpatía, es empatía. La empatía es cuando sientes el sufrimiento ajeno en tu propio ser. La persona en cuestión no tiene que explicarte sus males, porque tú los conoces porque la energía Existencia en ti los siente.

Los maestros son uno contigo, porque son uno con la Existencia, y tú eres parte de la Existencia. Solo tú los percibes separados. Y como son uno contigo, sienten tu dolor en su corazón. No conocen otra manera de hacerlo. Y también cuentan con la capacidad de observar el dolor que llega asociado.

El amor ordinario da a luz hijos mientras que el verdadero amor da a luz a tu propio ser. Te das a ti mismo un nuevo nacimiento, una transformación. De igual manera que la oruga se convierte en mariposa, el ser humano se convierte en un alma realizada. Despiertas al amor energetizador que duerme en ti.

Un maestro te transforma con su amor. Siempre digo a mis discípulos: «Cuando soy compasivo, os estoy engañando y cuando escupo fuego (riño), os estoy enseñando». Sea como fuere, ¡creces! A veces demuestro mi compasión de una manera muy cariñosa de forma que resultes más maleable para mis dedos transformadores. A veces muestro mi compasión simplemente enfadándome para sacudirte y que entres en una conciencia más profunda. En ambos casos, la única razón es puro amor por ti.

Un maestro es un océano de amor infinito y solo sabe dar. Si te acercas a él con un cuenco, te llevarás un cuenco de él contigo. Si te acercas a él con un aguamanil, te llevarás un aguamanil de él. Todo depende de lo sediento que estés, eso es todo. Cuanta más sed tengas, mayor será el recipiente con el que te acerques.

Pero él siempre está ahí, observándote llegar hasta él con recipiente de diversos tamaños y riéndose para sí ante tu incertidumbre, ¡ante el juego de tu mente que proyectas en él!

Tenlo muy claro: no te estoy pidiendo que ames a Dios o a un maestro. Para ti es muy difícil amar algo que no has visto. Pero puedes amar todo lo que ves, ¿verdad? Puedes amar a los animales, las plantas, la gente y muchas otras cosas. Ámales sencillamente sin razón, excepto por la dicha de amar.

Siente una profunda conexión con todos ellos y ámalos. Una vez que empieces, desarrollarás cierta fe en la Existencia porque esta es el hilo común que discurre a través de todas esas cosas. La fe es algo que no se te puede imponer. Si se te impone, albergarás un profundo resentimiento hacia el objeto de fe.

Cuando la fe ocurra, lentamente, tu amor se convertirá en amor hacia toda la Existencia. Entonces, la religión esencial echará raíces en ti: la religión de gratitud y amor.

Gratitud y amor están muy relacionados. Cuando experimentes gratitud en el centro de tu ser, en ti solo habrá amor, nada más. El primer paso para sentir amor verdadero es sentir gratitud. Mientras exista el descontento en tu sistema, no podrá haber amor verdadero. Gratitud y amor van de la mano.

Meditación Mahamantra

¡Desaparece! Eso es amor

Algunos me dicen: «Swamiji, amo a todo el mundo. Ni siquiera hago daño a una hormiguita...».

¿Por qué pretendes autoengañarte diciendo todo eso? ¿Es que acaso amas a tu vecino de todo corazón? Te diré el qué: es muy fácil ir diciendo cosas tipo «amo a todo el mundo», ¡porque no tienes que hacer nada tangible para demostrarlo! ¡La gente puede continuar diciendo que ama al mundo entero y no hacer nada al respecto! No tiene que hacer nada especial para demostrarlo. El mundo, al fin y al cabo, es una entidad intangible; carece de una representación clara.

Pero cuando dices que amas a tu vecino, ¡empiezan los problemas! Has de verle la cara a diario. ¡Debes hacer algo tangible para demostrar tu amor hacia él! ¡Entonces tienes un problema!

¿Y cómo puede sentirte de maravilla al no haber hecho ningún daño a una hormiga? ¿Es que acaso una hormiga puede violar tu propiedad o persona? ¿Puede comprobar el amor que sientes por ella? Si es apenas visible y tú me estás hablando de ella. Esas son maneras de escurrir el bulto, de escapar de la verdad.

Intenta comprender esto: tu naturaleza inherente es amor y el amor es permanente. El resto de las emociones van y vienen. Eso es todo. Estás atrapado en el pensamiento de que el resto de emociones son reales y de que están destruyendo el amor. El amor no puede ser destruido. Si el amor pudiera destruirse, hace tiempo que se hubiera extinguido.

Cuando amas de verdad, las emociones opuestas no pueden entrar en ti. Simplemente quedan excluidas. ¿Puede la oscuridad penetrar en una habitación iluminada? ¡No! Solo puede hacerlo cuando apagas las luces. De la misma manera, el resto de emociones pueden entrar en ti solo cuando no conoces el amor verdadero. Cuando resplandeces de amor no hay manera de que pueda entrar ninguna otra emoción.

Pudieras haber experimentado que cuando haces algo con intensidad te olvidas de ti mismo. Puede tratarse de cualquier cosa, de algo tan simple como colorear, pintar o leer... o cualquier cosa. Cuando profundizas en ello te olvidas de ti mismo. Cuando sufras un fuerte dolor de cabeza intenta realizar alguna actividad con intensidad. En el momento en que profundices en algo más y pierdas conciencia de tu cabeza, el dolor desaparecerá. Solo cuando recuerdas la cabeza puedes tener jaqueca.

Cuando profundizas en cualquier emoción, solo la emoción permanece, y tú dejas de existir. Eso es lo que queremos decir con «totalidad».

Pudieras experimentar durante unos pocos segundos ese momento en que «tú» desapareces. Pero si te esfuerzas en ser intenso y total en todo, esa experiencia del «tú» desapareciendo sucederá más a menudo y durante períodos más largos. No tardarás en dominar el arte de trabajar intensamente, ¡y estar ausente!

De la misma manera, cuando resplandeces de amor, no te sientes a ti mismo, solo sientes amor; te conviertes en amor. Solo cuando te conviertes en amor es que has descubierto el amor verdadero. Cuando te conviertes en amor automáticamente transpiras compasión hacia todo el mundo y todas las cosas que te rodean. Aceptas más responsabilidad en lo que te rodea. Esta responsabilidad de servir a la gente no procede del ego, sino de la energía de amor que rebosa en ti.

Amor y responsabilidad

Amor y responsabilidad siempre van de la mano. Cuando amas realmente, también aceptas toda la responsabilidad. La gente cree que los sannyasis huyen de la responsabilidad. Entiéndelo bien: cuando renuncias a ser responsable respecto a tu propia familia, estás aceptando la responsabilidad de una familia mucho mayor, de toda la humanidad, de una familia millones de veces más amplia que la tuya. Es algo que la gente no comprende y que simplemente critica.

La responsabilidad es algo de lo que te puedes zafar con facilidad. Cuanta más responsabilidad aceptas, más te expandes ¡y la energía divina fluye automáticamente en ti! Siempre les digo a mis curanderos que acepten tanta responsabilidad como puedan por el sufrimiento y el dolor que les rodea y que curen a la gente continuamente.

Cuando sientes que eres responsable del dolor que sucede a tu alrededor, automáticamente das un paso al frente para ayudar a reducirlo de una u otra forma. La gente a menudo considera que basta con hacer algo por su propia familia. Esa es una contracción, no expansión. Necesitas expandirte para que el crecimiento pueda suceder. La existencia fluirá automáticamente cuando aceptes la responsabilidad.

La gente me dice: «Swamiji, me basta si puedo alimentar adecuadamente a mi familia». Has de tener esto muy claro: eso no es más que una excusa para reducir los límites a tu alrededor, una manera de contraerte. Tal vez conozcas las famosas palabras de Bodhidharma:

Buddham sharanam gachami Dhammam sharanam gachami Sangham sharanam gachami

Significan: Me entrego al Buda; Me entrego al Dharma, las enseñanzas del Buda; Me entrego al Sangha, o institución creada por el Buda. Entregarse al Buda o a cualquier maestro es muy fácil. No requiere mucho esfuerzo. Los maestros resultan tan cautivadores a causa de su divinidad. No hace falta esforzarse mucho para rendirse ante ellos. La gente me dice que en el momento en que me ven, sienten cierta fe en mí. Y yo te digo que eso no es nada del otro mundo. La energía Existencial que fluye a través de esta forma te atrae, ¡eso es todo!

La siguiente frase: Me entrego a las enseñanzas del Buda, resulta algo más difícil de seguir al principio, porque en el momento en que lo dices, ¡debes demostrar que lo estás haciendo! Por ejemplo, si dices: «Sé dichoso», es mi enseñanza. ¿Qué dirías entonces?: «No, no, Swamiji, no es práctico...». Más vale que lo tengas claro: yo solo digo cosas prácticas. Tú empiezas pensando que estoy iluminado, que no sé nada de lo que tú consideras la vida práctica.

Solo digo aquellas cosas en las que tú puedes convertirte en la vida cotidiana. Cuando digo «Sé dichoso», estoy compartiendo mi experiencia contigo. No solo estoy predicando unas palabras. Más vale que lo entiendas desde el principio. Cuando digo «Sé dichoso», estoy llevándote a experimentar la dicha en la que yo soy. Y eso es perfectamente práctico porque estoy vivo, aquí, frente a ti, ¡experimentándola!

La tercera línea dice: Me entrego a la institución creada por el Buda. Aquí empieza el problema. Se requiera una tremenda responsabilidad.

Comprende que los maestros viven más en su misión que en su cuerpo. Solo el 33% de su energía radica en su cuerpo. El 66% restante está en su misión y enseñanzas. Ese es el tipo de responsabilidad que han aceptado. Siempre le digo a la gente que obtengo mi energía de mi movimiento, no de los alimentos que consumo.

Los maestros nunca nacen para cumplir un karma o deseos insatisfechos en ellos mismos, porque no tienen ningún karma que cumplir. Nace a causa de una total compasión, de puro amor para avivar la divinidad en las personas.

Los maestros viven más en sus palabras y movimiento que en su cuerpo. Por eso siempre te digo que no te quedes con mi forma y te tornes sensible a la energía de mi misión.

¿Pero qué haces? ¡Continúas agarrándome del codo todo el tiempo! En lugar de dedicarme a realizar mi trabajo, que es tu propia floración, te enganchas a mí y quieres estar siempre a mi lado. Nunca lo entiendes cuando te lo explico.

Entiende que cuando realizas la tarea requerida en una misión divina, estás haciendo dos cosas. Una es meditar para tu propio desarrollo espiritual, la segunda es servir a la sociedad, siendo ésta la mayor responsabilidad. La segunda no es más que un derivado de la primera. La transformación que tiene lugar en ti mientras llevas a cabo esa labor es en realidad ¡la misión de transformarte!

¡Así que acepta la responsabilidad con alegría! Sentirás desarrollarse en ti el amor desinteresado. El mundo entero se convertirá en tu familia. Cuando te veas frente a responsabilidades aparentemente muy pesadas, asiente con la cabeza y acéptalas. Basta con asentir sin resistencias. Del resto se encargará la Existencia.

¿Has oído hablar del Mysore pack, el famoso dulce hindú? Parece y da la impresión de ser pesado, pero en el momento en que te lo llevas a la boca se deshace, se disuelve y te proporciona una renovada fuente de energía. De la misma manera, cuando simplemente asientes con la cabeza frente a cualquier responsabilidad importante, inmediatamente obtienes la energía para ejecutarla. El acto mismo de aceptar la responsabilidad te aporta la energía necesaria. Esa es la energía afectuosa de la Existencia que necesitas descubrir en ti mismo.

Para aceptar responsabilidades, has de amar toda la Existencia, sin discriminaciones. Cuando amas sin discriminaciones, puedes aceptar responsabilidades sin discriminaciones. La responsabilidad no es más que la capacidad de responder con espontaneidad. Cuando puedes responder sin pensártelo, sin un plan, cuando estás dispuesto a lo que sea, ¡es que has llegado!

P: Quiero ser afectuoso pero soy incapaz de soltar...

Ser totalmente afectuoso es un gran desafío para el ego. Ser totalmente afectuoso es fundirte con el Todo. Eso es muy problemático para el ego. Ahora estás fragmentado; no estás integrado. Cuando estás fragmentado te limitas a jugar con tus distintos fragmentos y a escapar, eso es todo. Ser afectuoso significa estar integrado. Pero tienes miedo, porque cuando estas integrado, te desarrollas íntegramente. Tus partes han de morir y devenir íntegro, uno.

Estás tan acostumbrado a estar fragmentado que cuando has de integrarte te sientes amenazado. Tu ego se niega a permitir que algo así suceda. Cuando te tornas afectuoso, estás fundiendo tu ego. Antes, tu ego era duro; era sólido y tú te sentías bien. ¿Qué sucede cuando el ego se funde, se deshace? Te sientes como si perdieras la identidad, la sujeción.

Si decides soltar al menos una vez, sentirás una liberación tremenda, una liberación en tu interior. Hace falta valor para soltar y ser afectuoso. Da al menos un primer paso y sé consciente de ese profundo interior en ti; el resto sucederá de manera automática. La conciencia es la llave para abrir cualquier cerradura.

Cuando empiezas a amar más allá de nombres y formas, no estás perdiendo nada, solo sueltas lo que no eres, la ilusión que necesitas soltar. Lo que obtienes es realidad. Así que ten fe y no temas cuando te descubras fundiéndote con el todo.

Suelta y observa la transformación interior que sucede en ti. Comprenderás lo absurdo de haberte apegado a la manera de hacer del ego; comprenderás todo lo que te has estado perdiendo por ocultarte tras la máscara del ego.

Y ten bien claro que el verdadero amor nunca hace cálculos. El verdadero amor procede del corazón y este nunca calcula. Solo la mente calcula. Es hora de trasladarte de la mente al corazón. Ya has escuchado a la mente suficiente tiempo. Decídete ahora y escucha al corazón. Cuando vives con el corazón nunca te arrepientes de nada en la vida porque existe completud en todo lo que haces.

Con la mente nunca experimentarás amor verdadero. Solo puedes experimentarlo con el corazón. El amor debe experimentarse en el centro de tu ser. El centro de tu ser es totalmente silente; desconoce las palabras y los pensamientos. Ningún pensamiento puede penetrar en el mismo.

Por eso los maestros te repiten que profundices en ti mismo para descubrir tu verdadera naturaleza. Tu centro es tu verdadera naturaleza. En realidad eres tú. Pero intentas encontrarte a ti mismo en otros sitios: en las relaciones, en las cosas materiales y en lo que sea. Siempre te equivocas al buscar la verdad. Ahora es el momento de buscar dentro.

Hablamos del amor todo el tiempo sencillamente porque lo extrañamos, sencillamente porque no lo hemos saboreado. Cuando una persona tiene sed, habla y sueña con agua todo el tiempo. En el momento en que sacia su sed, deja de hablar de ella. Necesitamos soltar y experimentar el amor verdadero, el amor que te funde con el todo. Y entonces dejaremos de hablar del mismo.

En realidad el amor es entrega. Pero para la mayoría de nosotros se convierte en una lucha. Cuando digo entrega no me refiero a rendirse por aceptación. Quiero decir entregarse a partir de una profunda comprensión. Cuando te entregas a partir de la aceptación, estás llegado a un compromiso. El amor nunca puede ser un compromiso. En el momento en que te comprometes, deja de existir amor. Solo cuando comprendes y te disuelves aparece el amor.

Cuando estás con un maestro dispones de la oportunidad de tu vida para descubrir el amor; cuentas con la oportunidad de morir y resucitar en verdadero amor. El proceso alquímico que tiene lugar en presencia de un maestro no te da más opción que morir y renacer con amor verdadero. Todo lo que has de hacer es estar dispuesto a disolverte en su presencia. Si tienes el valor de hacerlo estás dispuesto a dar un salto hacia la conciencia más elevada llamada amor.

El amor no es un objeto, es el sujeto. Eres tú. Tú te conviertes en amor, eso es todo. Entonces empiezas a amar sin una razón. Amarás los árboles, las flores, la tierra y todo lo demás. Irradiarás amor y te fundirás con la Existencia.

La raíz es amor

Ya lo ves, cuando te desarrollas en el amor, aprendes a incluirlo todo y a todos. Cuando veas a un maestro comprenderás lo inclusivo que es. Nunca excluye nada ni a nadie. No ve las imperfecciones de nadie. Es puro amor, eso es todo. Y al amor puro no ve imperfecciones.

La Existencia es puro amor. La sociedad siempre es contraria al amor puro. En su interior, la sociedad es en realidad contraria a la Existencia o a Dios. Toda esa veneración es mera hipocresía. Se oculta en el nombre de la veneración. ¡La mejor manera de no creer en nada es empezar a venerarlo! La sociedad se escapa en nombre de la veneración, de la devoción. Cuando veneras, ¡no tienes que hacer nada más! Y la gente no te molesta, ¡porque estás venerando! ¿Pero qué sucede en tu espacio interior? Sigue igual que antes.

La sociedad nunca aprueba el soltar y amar a todas las plantas y animales. Te dirá que estás loco. Solo aprueba el amor gobernado por el toma y daca; el amor que llega por una razón.

Pero te digo lo siguiente: no te rindas. Sigue amando con todo tu corazón. Descubre a la Existencia en todo. Siente las plantas con ternura en el corazón. Observa a los animales como si fuesen tú. Considera a cada persona, piedra o árbol como una parte de Dios. Esa es la verdadera veneración. Es fácil venerar a Dios en el templo. Pero la verdadera veneración es a Dios en todo. Empieza por tu vecino.

La gente nunca va a la raíz de las cosas; ese es el problema. La raíz de Dios es amor. La raíz de Dios radica en verle en todo. A la gente le asusta ir a la raíz, así que se engañan con las capas superficiales. No tienen el valor de explorar más allá de cierto punto en nada en la vida. Por eso tampoco te permiten explorar a ti. Te dicen que lo que han descubierto es la verdad. Te cuentan que basta con hacer caso a lo que te dicen.

Ten el valor de profundizar y amar. Empezarás a sentir el hilo común de la Existencia en todo lo que veas. Entenderás que todo lo que ves son sucesos ilusorios colgando del hilo auténtico de la Existencia. Automáticamente empezarás a amarlo todo de la misma manera, sin ningún problema, porque solo verás Existencia en todo. Ese es el verdadero cambio de conciencia.

Puedes hablar durante años de la Existencia o de Dios, y seguir sin haberlo experimentado. Sí, claro, tu ego será muy agradable y sólido porque sentirás que sabes mucho de Dios. Pero si profundizas, no hallarás ninguna experiencia sólida. Y como careces de ella, seguirás atrapado en las palabras, porque si dejas de hablar no queda nada; no hay experiencia.

Así que empieza sintiendo amor hacia todo sencillamente por lo que es. Comprende lo siguiente: os hablo porque están aquí. Si no estuvieran aquí, continuaría hablándole a este baniano, ¡a esos animales! Todas las hojas hablan. ¡Ese es el lenguaje del amor!

Durante años he repetido que pertenecemos a una avanzada especie animal. Pero dejémoslo claro, ni siguiera los animales son simplemente animales. Y todos y cada uno de los átomos de esta tierra es divino, una parte de la Existencia. Si lo entiendes claramente podrás empezar a sentir todo lo que te rodea.

Tu mente no necesita amor, pero tu ser sí. El amor es una aventura en la que te disuelves. Cuando no eres, el amor es. No tenemos el valor de «no ser», así que nos aferramos; nos retiramos del amor incondicional.

Quienes están dispuestos a aceptar la aventura de la disolución, de experimentar el todo, son los valientes. El amor ordinario que conoces es como luchar entre cuatro paredes. El verdadero amor es como luchar en el frío de las calles despejadas. Los valientes lucharán en las calles y vencerán. Cuando luchas entre cuatro paredes, te sientes bien, pero estás pasando por alto la realidad. Cuando estás dispuesto a luchar en las calles, ¡estás en la realidad y vivo!

No tienes por qué sentir miedo de luchar a cielo abierto. Si luchas sabiendo que lo estás haciendo bajo la compasiva mirada de la Existencia, no tienes nada que temer porque aunque caigas ¡lo harás en el regazo de la Existencia! Pero has de tener el valor de plantarte y luchar. Ese es el paso que das a tu favor. Del resto se ocupará la Existencia.

Eso ocurrirá si sientes algo más que curiosidad por conocer la verdad. No basta con mera curiosidad. Si eres simplemente curioso, llegarás, mariposearás y te largarás. Si sientes algo más que curiosidad, si en ti existe un ardiente deseo que se manifiesta de vez en cuando, puedes empezar a conocer, experimentar la verdad. Si solo eres curioso no habrá devoción o dedicación. Pero si en ti sientes un fuego, tendremos devoción, dedicación. La dedicación es lo que te trae aquí, una y otra vez.

Por mucho que intentes huir de aquí, ¡no podrás! Puede que te alejes unos cuantos días, pero ese ardiente deseo interior te traerá una y otra vez. Para descubrir el amor verdadero has de contar con esa intensidad en tu interior.

El amor te convierte en bello y rico

Ama todo lo que puedas, sin pedir nada a cambio. Amar por una razón no es amor; es un trato comercial. Cuando puedes amar sin razón, cuando puedes amar a todo y a todos los que se cruzan en tu camino, liberarás una tremenda energía y belleza. Parecerás hermoso independientemente de que lo seas o no físicamente.

No creas que el amor incondicional no te devolverá nada. Te devolverá cosas en diversos modos. Deberías evolucionar hasta el extremo de ver llegar esas cosas y continuar amando, en aras del amor. Tu inteligencia te permitirá ver lo que obtienes a cambio, ¡y esa misma inteligencia también hará que permanezcas dichosamente inalterado por ellas!

En tu corazón tendrá lugar un cambio revolucionario y serás una persona nueva. La gente percibirá un hermoso cambio en ti. Desarrollará un nuevo respeto por ti. Verá que floreces de una manera incomprensible para ella.

Serás capaz de amar incondicionalmente, necesitarás sentirte libre. ¿Qué quiero decir con lo de libre? Pues no limitado por cuestiones de casta, credo, secta, religión, familia, conocidos y cosas por el estilo. Porque cuando estás limitado por todo ello, tu amor permanece limitado, y un amor limitado no es verdadero amor. ¿Cómo puedes amar con limitaciones? ¡Eso va contra la mismísima definición del amor!

No estoy diciendo que deberías olvidarte de la familia, la religión, etc. Pero no percibas el amor en el contexto de todo eso. Libera tu espacio interior de esas ataduras. Cuando sientes que perteneces a la existencia, puedes amar sin limitaciones.

Siempre le digo a la gente que si puede sentir el amor que siente hacia mí pero hacia los demás, entonces tendrá una vislumbre de lo que es el amor verdadero porque, como ya te he explicado, ¡amarme a mí es muy fácil! Pero si puedes sentir el mismo amor que sientes hacia mí por los demás, entonces habrás entrado en la corriente del amor verdadero; entonces habrás empezado a sentir la Existencia en todo. Entonces, lentamente, llegarás a abrazarlo todo y a todos como parte de la Existencia.

Ahora practicaremos una sencilla pero muy eficaz técnica de meditación llamada Mahamantra, a fin de experimentar la fuente de energía en nuestro interior. Esta meditación también está muy bien para energetizar el chakra anahata, sito en la región del corazón.

Emoción: amor

Chakra: anahata

Situación: región del corazón

En sánscrito, anahata significa «lo increado». El amor puro nunca puede crearse. Florece por sí mismo.

Este chakra se cierra cuando buscas la atención y el amor de los demás, y florece cuando expresas amor desinteresado, ¡sin esperar nada a cambio!

Técnica de meditación para devenir una fuente de energía de amor: Meditación Mahamantra, una técnica del budismo tibetano.