La auténtica gratitud discurre muy profundamente
La gente suele decirme: «Swamiji, le estamos muy agradecido por todas las cosas que han sucedido en nuestras vidas tras conocerle».
Por razones de etiqueta social, puedes dar las gracias a alguien por algo, pero la gratitud no es algo que dirijas hacia una persona. Cuando sientes gratitud hacia una persona por algo que has recibido, se trata sencillamente de gratitud mental. Es el nivel de parvulario de la gratitud.
La verdadera gratitud es una profunda y sobrecogedora sensación en tu interior, no siendo resultado de ningún beneficio sino del pensamiento de existir, del pensamiento de la compasiva fuerza vital que es la Existencia, eso es todo. Esta gratitud no requiere de ninguna relación, no depende de nadie ni de nada; no está dominada por ninguna emoción tipo lujuria, cólera, odio o amor. Sencillamente ES, y eso es todo.
Expresas tu gratitud con palabras porque eres egoísta y no quieres que la gente crea que no tienes educación. Pero en el momento que la expresas, la estás menospreciando o falsificando.
En realidad, tu propio lenguaje corporal puede manifestar el estado de gratitud en ti. Tus ojos pueden comunicarlo; tu sonrisa puede comunicarlo; tu calidez puede comunicarlo mucho mejor que las palabras. Las lágrimas de gratitud lo expresan mejor que cualquier otra cosa. Cuando te sobrecoges, cuando estás desbordante, se desbordan las lágrimas.
¡No te estoy pidiendo que llores! Solo te digo que cuando te desbordas, tu cuerpo lo manifiesta, no puedes ocultarlo, y esa es la verdadera indicación del estado de tu gratitud.
Y recuerda que esas lágrimas no pertenecen a ninguna casta, credo o religión. No pueden clasificarse como lágrimas hinduistas o lágrimas musulmanas; esas lágrimas no pertenecen a ninguna religión. Pertenecen al ser y el ser está más allá de todo eso. La gratitud es lo que puede disolver todas las barreras artificiales y los condicionamientos; por eso es la oración esencial.
Nunca puede expresarse por completo nada profundo. Los poetas pueden escribir poemas para expresarlo, los pintores pueden pintar para expresarlo, los escritores pueden escribir para expresarlo, pero siempre quedará una parte que no ha podido ser explicada ni siquiera así. La Existencia nunca puede ser expresada mediante cosas ordinarias. Por eso es tan mística y fascinante. ¡Por eso resulta tan excitante, más allá de lo que las palabras puedan describir! Por eso solo puedes sentirla y no expresarla. ¡Por eso vienes aquí una y otra vez!
Cuando vienes aquí no has de expresar gratitud alguna, porque incluso sin expresarla, yo lo sé. Cuando la gratitud auténtica te desborda, ¡yo lo sé incluso antes que tú mismo! ¡Conozco el latido de tu corazón! ¡Lo veo en la mirada de tus ojos! De hecho, cuando te expresas, pudieras estar engañándote a ti mismo porque la mayor parte del tiempo piensas y hablas de manera contradictoria. Pudieras pensar algo interiormente, pero expresar algo distinto externamente.
La Existencia sabe cuando una persona florece desde dentro. No tienes más que sentir la profunda gratitud hacia la Existencia, con eso basta. No tienes que expresarla, solo convertirte en ella, eso es todo.
En Bharat existe la tradición de tocar los pies del maestro. Cuando rebosas de gratitud hacia el maestro, no hay otra manera de expresarla. Simplemente tocas sus pies, sientes la unicidad y expresas la gratitud que hay en ti.
Mucha gente viene desde muchos lugares para visitarme. Algunos llegan frente a mí y no dicen nada. Lágrimas de alegría manan de sus ojos. No se sienten obligados a decir nada, porque no pueden decir nada más de lo que sus lágrimas comunican. Están emocionándose desde su ser.
Cuando estés en presencia del maestro, permanece ahí con una profunda sensación de gratitud y amor, con una sensación de gratitud por estar presente y cerca de él. Descubrirás que en un instante todas tus preguntas se disuelven y que estás repleto de cierta alegría. Cuando te llenas con facilidad, significa que estás siguiendo el hilo correcto.
Siempre que estés con el maestro hazlo con una profunda conciencia; entonces no te lo perderás. Cuando estás con gratitud con el maestro, la energía de este permeará tu ser y su experiencia te inundará.
Y cuando solo sientas gratitud hacia el maestro, también se disolverá lentamente la necesidad de estar cerca de él físicamente. La gratitud te ayuda a trascender tiempo y espacio. Disuelve fronteras y hace que te expandas. Cuando te expandes, te sientes uno con todo. Al cabo de cierto tiempo, incluso la gratitud te parecerá una perturbación; ¡solo prevalecerá el silencio!
Incluso en las relaciones. Si sientes que alguna relación está llegando a su fin sin perder el amor, puedes sencillamente sentir gratitud hacia el otro y partir, eso es todo. Sentir gratitud en tu interior por haber estado conectado con la otra persona durante ese período de tiempo, por todo lo que aprendiste y disfrutaste merced a tu asociación con ella durante ese tiempo, y partir. Entonces, incluso eso se torna hermoso.
¡Sentirte agradecido incluso a tus enemigos!
La gente me pregunta: «Swamiji, ¿cómo podemos sentir gratitud hacia nuestros enemigos?».
Y yo pregunto: ¿por qué no?. Los pretendidos enemigos son responsables de hacerte más fuerte. Son un desafío para ti; te hacen crecer. Al herirte, te descubren una perspectiva diferente de la vida con la que lidiar. ¿Por qué entonces no sentir gratitud hacia ellos?
Después de todo, quieres crecer, ¿no es así? Quieres llegar a ser más inteligente, ¿verdad? Si esa gente no te descubriese oportunidades, vivirías engañado, viviendo rodeado únicamente de amigos. Eso no sería de gran ayuda. Necesitas que te sacudan, y solo entonces romperás y la inteligencia florecerá.
La semilla ha de romper para que el árbol crezca. Si la semilla es feliz siendo una semilla, con el tiempo se desintegrará y morirá; eso es todo. No le sucederá ninguna transformación.
Cuando se trata de la supuesta enemistad, un hombre corriente lo convertirá en algo muy feo. La llevará hasta un punto en que todo se convierta en un círculo vicioso, yendo de odio en odio. En muchas familias existen disputas. Se tornan feas y resultan muy difíciles de manejar. ¿Por qué? Porque tú has dejado que se desarrollen hasta ese punto. No funcionaste con una conciencia profunda e inteligencia. No funcionabas con satisfacción y por lo tanto les permitiste desarrollarse de una forma muy fea.
Si hubieras funcionado con satisfacción, no habrías contemplado espacio alguno en el que pudiera desarrollarse la enemistad. Para ti sería un lenguaje desconocido. Incluso si la otra persona quisiera continuar con la enemistad, tú no sentirías odio alguno hacia ella. Si esa persona quiere acabar con la relación, ¡tú la acabarás solo con gratitud!
En muchas familias, sus integrantes no se hablan y lo cierto es que se toman muchas molestias para evitarse en lugares públicos. ¿Por qué algo tan innecesario? ¿Por qué malgastas tu energía en ese tipo de cosas? Nunca permitas que el odio te consuma. Obsérvalo con una profunda conciencia e inteligencia. El odio desaparecerá, quedando solo amor y gratitud.
P: Ahora solo siento gratitud hacia usted, y en cierta manera, no tengo ningún anhelo al respecto. Pero lo extraño es que quiero que recuerde mi nombre ¡y que de vez en cuando me llame utilizándolo! ¿Se trata de algún tipo de descontento o antojo por mi parte, Swamiji?
Has sacado un tema muy hermoso. Demuestra que te has analizado en profundidad. Verás: cuando buscas atención desde tu mente, a través de los celos o el descontento, se torna malsana. Pero cuando preguntas con amor y gratitud, no es ningún antojo, sino simplemente un profundo amor hacia mí. Eso es todo.
Cuando rezas con un antojo, se trata sencillamente de ingratitud y de un juego del ego. Pero cuando pides desde un profundo amor, se convierte en una oración, llena de gratitud y devoción. Existe una diferencia entre ambas.
Si estás consciente, no puede denominarse descontento ni antojo. Con el tiempo, eso también se soltará de ti. Y una cosa más: ¡has tenido valor para hacer esa pregunta! Estoy seguro que otros muchos sienten secretamente lo mismo, ¡pero no lo dicen en voz alta! Tal vez se hayan estado consolando diciéndose: «¿Y qué importancia tiene un nombre?», ¡o quizá sentían timidez para decirlo en público! Ya sabemos que un nombre no tiene importancia. Pero es necesario que vayas más allá mediante una comprensión experiencial. No te engañes haciendo como si no la tuviese. El hecho de que hayas hecho esa pregunta demuestra que estás decidido a superarla valientemente.
Gratitud y el maestro
La gente me pregunta: «Swamiji, ¿qué podemos hacer para mostrar nuestra gratitud hacia usted?».
Y yo les digo: «¡La mejor manera de demostrármela es floreciendo!». Eso es lo mejor que puedes hacer por mí y también por ti. Compréndelo. Cuando interiorizas esas palabras y conviertes tu ser en gratitud, ya estás haciendo mucho por mí.
Pero, si sientes que has de hacer algo a cambio, haz algún tipo de servicio social; ayuda a los demás. La ayuda despierta a los demás a la alegría que has descubierto. No lo hagas desde el ego o con una sensación de superioridad. Hazlo por el amor de compartir, por la alegría de compartir. Invierte toda tu energía y disfruta haciéndolo. Se convertirá en una jubilosa meditación para ti y en un despertar para ellos.
Cada vez que sientes una profunda gratitud, en realidad estás en meditación. ¡Así que imagina si sintieses gratitud siempre! Estarías en meditación todo el tiempo.
La gratitud no puede enseñarse. Sí, claro, la idea de sentir gratitud es algo que puede explicarse a los niños cuando son pequeños, de manera que la conozcan. Pero no deja de ser un condicionamiento social como otros, de la misma manera en que te enseñan a respetar a los mayores y a dar los buenos días a tus profesores en la escuela. Solo es un mecanismo mental, no una sensación real en tu interior.
Pero has de tenerlo muy claro, no estoy enseñando para que te sientas agradecido. Solo intento crear un espacio interno en ti donde puedas sentir lo que digo; donde se convertirá en tu propia experiencia. La energía tras mis palabras puede crear ese espacio en ti, eso es todo.
Siempre que se te da libertad, te conviertes en un individuo mejor y estás dispuesto a abrirte. Cuando te hayas presa de una esclavitud psicológica, se te hace difícil explorar y descubrir tu espacio interior.
¡Siempre le digo a la gente que soy un Guru liberador! Cuando trabajo con la gente ofrezco una enorme libertad. Solo entonces les resulta fácil explorar y evolucionar.
No estoy diciendo a los padres que deban dar completa liberad a sus hijos y observarlos sin interferir. Solo estoy diciendo que la esclavitud psicológica debería evitarse. Hay que crear las condiciones para que los hijos evolucionen. Desde luego que hay que adoptar las precauciones necesarias, pero también hay que dejar que experimenten la verdad por sí mismos en lugar de hacérsela tragar. Concederles el espacio suficiente como para que se desarrollen y experimenten su dicha interior. A veces la gente me pregunta: «Swamiji, ¿cómo es que siempre parece ser tan dichoso?».
Los maestros siempre están en un estado extático a causa del profundo estado de gratitud que burbujea continuamente en ellos; ¡porque siempre están en comunión con la Existencia!
Cuando solo sientes gratitud hacia mí, o hacia otra persona, te pierdes el resto. La gratitud no es un rayo que se dirige de manera controlada hacia la gente adecuada. Es una fragancia. Cuando la llevas, irradia desde ti. Por eso un maestro parece siempre tan dichoso. ¡Un maestro es como una fragancia que puedes experimentar y disfrutar! ¡Por eso te sientes atraído a venir una y otra vez!
Comprende que cada momento es bello, si estás dispuesto a recibirlo y verlo. Los momentos son hermosos no solo cuando celebramos una función, tenemos éxito o hemos logrado algo.
Cada momento es hermoso porque la Existencia fluye espontánea y alegremente, y todos los sucesos ocurren en sincronicidad continuamente. Cuando lo comprendas, nunca más nada te parecerá «erróneo». ¡Entonces te preguntarás de qué se queja la gente continuamente!
Cuando sientes gratitud hacia la Existencia, toda la Existencia se convierte en un templo para ti. Entonces estás de un talante piadoso y meditativo allí donde estés. Ya no necesitas acudir a los templos y rezar. Sencillamente te fundes con el todo y te sientes dichoso todo el tiempo.
Cuando toda la Existencia se convierte en un templo, los árboles, el cielo, la tierra y todo se hace uno. ¿Qué más puedes pedir cuando te inclinas ante ello? Simplemente te inclinarás sintiendo gratitud y formando parte de la Existencia profunda, eso es todo.
Cuando sucede esto puedes relacionarte con los árboles, el cielo, la tierra y todo lo demás. Pasas de la comunicación, que es un lenguaje de la mente, a la comunión, que es el lenguaje del corazón. Trasladas tu centro de la mente al corazón.